domingo 19 de febrero de 2012

“Furia de Titanes” (2/2) y fin


Entre los meses de Julio y Agosto del 79, regresamos de California. Volvimos directamente a Londres, con los días justos para recoger a Kraken de casa y llevarlo a Malta para rodar sus planos en la isla de Gozo. Allí, donde el mar es traslúcido y bellísimo.

Sin deshacer maletas, añadiendo materiales y cualquier elemento que pudiera ser necesario, fuimos metiendo en el auto caravana todo lo que cabía y mas. Teníamos dos Kraken, uno de medio cuerpo y el otro entero en toda su dimensión. El incompleto se usaría según conveniencia de los planos a rodar en tierra y el otro era el que tenía su actuación dentro del mar. Nosotros llevaríamos el grande en la caravana, y producción se encargaba del traslado del otro. ¿Por qué nosotros cargábamos con el monstruo?. Pues porque era el “hijo queridísimo” de Colin Arthur, lo había parido y no quería desprenderse de él. Otra razón era porque esto nos daba pie a llevar la casa rodante que  nos iba a dar autonomía para ir a nuestro aire siguiendo los pasos de la película.

La ventaja residía en no tener que esperar a que nos trasladaran de localización o de país junto con el resto de los técnicos, cosa en lo que sueles perder bastante tiempo,  sobre todo cuando hay un grupo tan grande de gente, de materiales y equipos varios. Así, mientras los otros andaban perdidos por las aduanas nosotros recorríamos en plan turista los lugares por donde pasábamos y siempre fuimos los primeros en llegar a la próxima localización.

Kraken en Malta viajando en el techo de la caravana

El primer destino era Italia. De primeras a Kraken lo pusimos dentro del auto caravana; la cabeza encima de la cama ubicada sobre el conductor, el resto del cuerpo atravesando  el pasillo, y con la cola  terminando dentro del cuarto de baño. Esto fue por lo de la lluvia inglesa, para que no se mojara, pero mas tarde en Italia lo sacamos fuera, porque la verdad, es que yo estaba harta de dormir debajo de la barriga del bicho mientras él, tan ricamente, iba en la mejor cama. Decidimos ubicarlo encima del techo de la caravana y desde entonces lo trasladábamos de un sitio a otro allí, bien atadito y con una manta cubriéndole para reservar en lo posible su integridad y su timidez, ya que durante el viaje, la sorpresa y el cachondeo de la gente cuando lo descubría fue infinito.

En Roma, la película, ya llevaba un tiempo rodando y aquí, Colin, se incorporó al equipo de maquillaje pues había mascaras y efectos varios que pertenecían a este departamento y que eran de su incumbencia, por otro lado también  hacían falta mas manos para poner pelucas, barbas, etc.; hasta que llegara el rodaje de Kraken, con lo que siguió ayudando en maquillaje siempre que no tenía un trabajo mas especifico de efectos especiales que preparar.

Paestum, templo de Neptuno

Palinuro - Colin modelando

De Roma fuimos a la costa de Amalfi. Esta parte de Italia fue griega en su momento y conserva muchas ruinas en muy buenas condiciones. En Paestum hay un templo de Neptuno donde se rodaron varias secuencias. Estuvimos recorriendo y rodando en la zona unas cuantas semanas. En Palinuro,  vivíamos en la caravana los tres, Kraken y nosotros, en un camping a la orilla del mar muy cercano al rodaje. Escogimos el lugar porque era muy bello y como teníamos nuestro pisito rodante, decidimos quedarnos allí y no ir a los hoteles con el resto del equipo tal como lo hacíamos otras veces.

Para mí era como estar de vacaciones, yo no trabajaba, seguía siendo “la mujer de” pero en este caso lo llevaba algo mejor que en Méjico, no me sentía tan aislada, puesto que a varios de los técnicos ya los conocía de otras películas rodadas en España y en las que coincidimos cuando yo estaba en montaje. También había “otras esposas” a las que me presentaron oficialmente: la de Ray Harryhausen y la de Ted Moore, (Ray era el productor y responsable de Efectos Especiales en su variedad de “stop motion” y Ted el cameraman). Esta entrada en su “sociedad” fue hecha gracias a que yo no era la “novieta” de turno que aparece por un rato, se marcha y luego viene otra. No señor, yo estaba casada y ya pertenecía a su respetable gremio.

La verdad es que fueron muy cariñosos conmigo sobre todo Ray, porque me conocía de Madrid, de “Simbad y el ojo del tigre” película suya rodada en Estudios Verona y en la que yo estuve en montaje. Nunca olvidaré lo que dijo cuando supo que nos habíamos casado  “Colin, Congratulations. You finally have made a lady of her”. Para mí esta frase era muy peculiar, ya que si se traduce literalmente, parece mas bien un insulto “La has convertido en una señora”, pero para nada es ofensivo en inglés, es una manera de aprobar el que no seas una más en la vida de crápula de un tío.

Ray y Marisa en Málaga.
De todos modos, a mí no me ponía en absoluto estar sentadita en un rodaje al lado de señoras haciendo punto y charlando de maridos e hijos, por lo que me escabullía de su presencia por muy amables que fueran. Yo era feliz cuando podía ayudar en lo que se presentaba.
Una vez tuve que comprar carne para el rodaje del día siguiente. Me fui al pueblo y en la mejor carnicería compre dos kilos de solomillo, luego en nuestra casa caravana Colin preparó la cabeza ya cortada de Medusa, con sus serpientes y el mecanismo que las movía, también le puso trozos del solomillo colgando del cuello y el resto nos lo zampamos con un invitando del equipo de cámara. Al otro día Perseo, orgulloso alzaba triunfante su brazo con la cabeza de Medusa y los restos colgantes de solomillo sanguinolento.

Perseo con la cabeza de Medusa

Hubo otro trabajo que preparó  Colin y en el que estuve cotilleando lo que hacía, puesto que para entonces empezaba a pensar en aprender lo de los efectos de maquillaje.

Fue la secuencia de las brujas ciegas de Estigia, a las que Perseo les pregunta como vencer al Kraken, etc. Estas mujeres tienen el rostro difuminado en la película, por lo cual, se les cubrió cara y cabezas con una capa muy fina de látex, encima se les añadió las  pelucas y de esta manera se consiguió el efecto pedido. Como las pobres no veían en absoluto, para que no se mataran durante el rodaje, les hicimos unos agujeritos diminutos en el látex, alrededor de donde estaban los ojos y de este modo, tuvieron algún tipo de referencia al moverse por el decorado.

Las tres brujas de Estigia

Días después nos fuimos a Positano. Allí casi todas las noches, solíamos ir a cenar con algún que otro compañero, Harry Hamlin  (Perseo) era unos de ellos. Lo recuerdo como un chico discreto, serio y casi siempre con su guión bajo el brazo, estudiando su papel siempre que podía. Hubo un fin de semana que lo perdimos la pista, no vino a cenar, al lunes siguiente sí apareció. ¿Dónde estuviste? Te hemos echado en falta... Nos miró dudando que contestar. Estábamos solamente tres personas sentadas en la mesa con él; Colin, un ayudante de maquillaje y yo. “Estuve en Londres”.

¿En Londres? A los tres nos parecía absurdo ir un fin de semana allí cuando había estado rodando en aquel lugar durante un tiempo y no hacía tanto. Nos miró receloso de nuevo. “Estuve a ver una persona, pero no os diré el nombre”.

Entonces caímos en la cuenta de lo que pasaba, y nos dimos por enterados de que los rumores que corrían eran ciertos.

Ursula Andres junto al resto de dioses

Perseo (Harry) conoció en el rodaje de Londres a Afrodita (Ursula Andres) y se gustaron, Afrodita le tiró los tejos insistentemente (se le estaba pasando el arroz y quería  ser madre) y...¿Quién en su sano juicio diría que no? Resumiendo, presuntamente el hijo de ambos fue encargado en aquel fin de semana.

Ellos llevaron este enamoramiento con la máxima discreción y solo con el tiempo y los hechos salió todo a la luz (nunca mejor dicho) y esto sería unos cuantos meses después de terminada la película. No recuerdo si llegaron a vivir juntos alguna vez. El hijo vivía principalmente con su madre en Europa, el padre en U.S.A. y lo tenía en vacaciones como era pertinente. Ahora “el niño” debe tener algo mas de treinta años.

Ursula Andres, su hijo Dimitri y Harry Hamnlin

Al cabo de algunas semanas abandonamos la costa de Amalfi y nos fuimos a Malta. El paso de las aduanas con nuestro “Kraken” viajando en el techo del auto caravana, fue siempre divertido. En general a los aduaneros les importaba mas el cotilleo del monstruo que transportábamos que cualquier otra cosa que pudiéramos ocultar, lo cual nos dio pie para que al regreso pudiéramos pasar “cosas” que en teoría no se admitían de un país a otro (hay que recordar que hubo una época, no tan lejana, en que el paso fronterizo era algo serio). Especialmente los italianos se partían de risa y nos hicieron múltiples preguntas... Los de Malta, ya eran mas serios, pero aun así, tampoco nos chequeaban y nos hacían pasar rápido los tramites aduaneros.

En La Valeta, estuvimos poco tiempo. Aquí, dejamos a parte del equipo rodando y nosotros, nos fuimos a la isla de Gozo donde estaba programado el trabajo de nuestro Kraken. Éramos un mini equipo: Dos o tres personas de cámara, varios buzos, un barquito pequeño alquilado con su gente y poco mas.

Medio Kraken, Colin y submarinista

Kraken completo

Fueron unas dos o tres semanas en el mar. Kraken tenía que salir desde la profundidad de sus aguas y llevarse a la princesa con él. Se rodaron muchos planos bajo el agua y fue bastante complicado, pero con la ayuda de los buzos se consiguió hacer trabajar al bicho como estaba previsto. También se hicieron planos de Kraken  asomando entre las rocas, pero estos planos nunca se montaron. Ya he dicho que a Ray le gusta mas utilizar sus miniaturas que los tamaños reales y como era su película,  puso lo mas que pudo del Kraken pequeño rodándolo en stop motion, cosa que le llevaba a estar meses y meses encerrado en su casa “jugando” con sus muñequitos una vez terminado el rodaje principal.

Ray Harryhausen con parte de sus miniaturas de stop- motion

Ray Harryhausen con la cabeza de Medusa de tamaño normal

Aprovechando que estábamos allí, rodamos otros planos del dios Poseidón en la profundidad del mar y saliendo mas tarde a la superficie. Aquí hubo un pequeño problema que resolver. Al tal Poseidón había que caracterizarle con luengas barbas blancas y cabellos largos. En la primera inmersión perdió la barba y la peluca, pues el agua despegó toda la pelambrera. ¿Que hacer para no perder de nuevo tanto pelo añadido? Los pegamentos normales de maquillaje no resistían el trajín de un rodaje dentro del agua. Así que la solución era “Super glu”, no había otra. Colin se hizo una prueba así mismo en su piel, y como no quedó en carne viva cuando se arrancó la prótesis... pues le dijimos al actor lo que había y con su consentimiento se le pegó todo aquello del único modo posible. El trabajo se hizo y el actor no nos puso ninguna demanda a pesar de perder algo de su piel en el invento.

Poco a poco el trabajo de Colin había llegado a su fin. El resto del equipo principal, seguían trabajando por otros lugares. Nosotros, regresábamos a casa. En aquellos momentos, el hogar estaba en Londres y hacia allí emprendimos el viaje de vuelta, despacio, parando en cualquier lugar que nos apetecía y haciendo turismo a nuestro aire, puesto que al igual que los caracoles, nuestra “casita”venía con nosotros.

¡Ah! También regresaba con nosotros nuestro Kraken, el que tenía solo medio cuerpo, y al que ubicamos en el cuarto de baño y metimos dentro de la bañera, donde podía viajar feliz, sin problemas. El resto de la caravana iba llena de “porquerias”, restos de trabajos y materiales, mas algunas compras de antigüedades que habíamos hecho en Malta. De Malta fuimos en barco hasta Italia, de aquí pasamos a Suiza y luego a Francia, y desde aquí cogimos otro barco que nos llevaba al puerto mas cercano de Londres. Eso sí, cogimos el ultimo ferry que llega a Inglaterra tarde, muy tarde en la noche y con el único fin de coger a los aduaneros un poco dormidos y así no tener que declarar las  compras.

En el ferry hicimos amistad con una pareja de mochileros que viajaba a Londres y a los cuales les prometimos admitirles en nuestro coche caravana y llevarles con nosotros hasta Londres y pasar lo que quedaba de la noche en nuestra casa.

No recuerdo que hora sería, pero seguro que mas de las doce cuando llegamos a puerto. Aquí y hasta que salen todos los vehículos del barco pasa una hora minino, con lo cual hacia las dos de la madrugada estábamos pasando la aduana inglesa.

El funcionario de turno nos pidió aparcar y después de inspeccionar nuestros pasaportes preguntó si llevábamos vino o licor. “Traemos dos botellas de vino por persona y una de licor, ¿No es ese el máximo permitido?”  Preguntó Colin cándidamente, aunque se sabía al dedillo lo que era legal y lo que no, y de ahí que cogiera a los dos mochileros para tener mas opciones de pasar seis  botellas extra...  “Desde luego, y... ¿Qué mas tienen ustedes que confesar?”. El tono del  aduanero era irónico. “Nada, nada que confesar” “¿Puedo echar un vistazo dentro de la caravana?” “Por supuesto, pase”.
 Aquel hombre vestido de un impecable azul marino, entró por la parte delantera del vehículo y saltando obstáculos, como moldes y sacos de escayola mas un montón de chatarra, intentó abrirse camino por el pasillo hasta que llegó al cuarto de baño. Los mochileros iban sentados en primera fila y yo estaba acostada en la cama grande que hay encima del conductor, por lo que mi campo visual era absoluto. Para cuando se detuvo en la puerta del cuarto de baño, ya estaba cubierto de polvo blanco y su aspecto había dejado de ser pulcro. Aún así, sin perder la compostura, preguntó. “¿Puedo abrir la puerta?”

Por supuesto que la podía abrir y entrar... La luz era muy tenue, solo la que llegaba desde el aparcamiento, pero suficiente. El hombre aquel echó una ojeada, las cortinas del baño las teníamos corridas y servían de sujeción junto con la bañera, al casi dos metros del medio Kraken. Las descorrió de un golpe seco y en el mismo segundo, el monstruo le cayó encima. No emitió un ¡ay! ni ningún otro sonido, su cara, estaba blanca como la pared, tal vez por el susto, tal vez por el polvo de escayola...No lo sé. Cuando se repuso, se quitó de encima como pudo a Kraken, lo colocó en su sitio y volvió a cerrar las cortinas de plástico. “Pueden ustedes seguir” Y salió del vehículo sin mas.

Marisa, Kraken y Colin

Este episodio lo recuerdo como si hubiera ocurrido ayer, aquello de la flema inglesa es real como la vida misma, y la diferencia de pasar una aduana en Italia, Malta, o Francia,  era infinita. Las bromas, o la curiosidad con la que acogieron a Kraken y a nosotros en cualquiera de estos países, era incomparable entre sí, tanto como pasar la aduana española o la alemana y puestos a diferenciar, no digamos lo que ocurría al pasar desde el Check Point Charlie a la llamada (¡Que ironía!) “Republica Democrática  Alemana” cuando el muro de Berlin estaba en pie...Aquello si que era entrar en una película de terror...

Pero eso...Es otra historia.
-.-.-

Entrega anterior.

Autora: M. Luisa Pino.

En este artículo han colaborado: Angel Caldito, José Manuel Seseña y Ricardo Márquez.

viernes 27 de enero de 2012

Hoyo de Manzanares y el cine - 50 años de la construcción del primer Poblado cinematográfico estable del Oeste en España


Hoyo de Manzanares

El término municipal de Hoyo de Manzanares se encuentra incluido en su integridad dentro del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, a 35 kilómetros de Madrid y con 7.600 habitantes aproximadamente.


El cine en Hoyo de Manzanares 

Hoyo de Manzanares, Abril 1956. Cary Grant con un grupo de oficiales del ejército español durante el rodaje de la película Orgullo y Pasión. (Juanjo-Urbanity).

Los primeros rodajes cinematográficos  llegaron a Hoyo de Manzanares en 1956 con Orgullo y Pasión. Producción norteamericana dirigida por Stanley Kramer,  protagonizada por Cary Grant, Sofía Loren y Frank Sinatra. En la cual se recrea la adaptación de una novela de C.S. Forrester, situada en la España de la Guerra de la Independencia. En ella un oficial inglés (Grant) ayuda a unos guerrilleros hispanos (Sinatra y Loren) a usar un cañón contra Napoleón.


Eduardo Manzanos Brochero (1919-1987) - leonfelipe.org.es
Productor, guionista y director, fue también ocasional escritor de comedias y obras musicales. También ha publicado varios libros de poesía. Se inicia en el cine como guionista en 1940, desempeñando diversos cometidos hasta 1952 en que dirige su primera película. Crea ese mismo año la productora Unión Films y más tarde la Cooperativa Cine España (COPERCINES). Fue el primero en construir en España un poblado del Oeste con carácter estable en el que se rodaron gran cantidad de euro westerns escritos y producidos por él. Ver el artículo dedicado a los Estudios Vallehermoso.

Localización de los decorados cinematográficos.



Poblado del Oeste
Eduardo Manzanos propone el proyecto y su construcción a los decoradores Jaime Pérez Cubero y José Luis Galicia (cuñado del propio Manzanos), para ello alquilan una explanada propiedad del Ayuntamiento. El Poblado del Oeste, conocido como "Golden City" fue construido en 1962 por un centenar de hombres que emplearon 75.000 horas de trabajo en total. Se utilizaron 30 kilos de dinamita y 500 metros lineales de barrenos para volar las tierras pedregosas. En total se emplearon 300 metros cúbicos de madera, sesenta toneladas de cemento y medio millón de ladrillos, para la construcción de los edificios. Cubero y Galicia, llegarían a un acuerdo con el productor  Eduardo Manzanos, para construir y gestionar ellos, todos los decorados de los rodajes.



La primera película rodada en el Poblado, fue la parodia del oeste “El sheriff terrible” en 1962.


Un año después, tendrá lugar el rodaje de “Por un puñado de dólares”, fue dirigido por Sergio Leone e interpretado entre otros por, Clint Eastwood y  Gian Maria Volonté. Esta película supuso el despegue del euro western a nivel internacional. Se rodarían más de 50 películas del género en estos decorados de Hoyo de Manzanares.

Argumento: Corre el año 1872. Un hombre sin nombre al que se refieren como "Manco" (Clint Eastwood), un ex sargento del ejército de la Unión durante la Guerra Civil Estadounidense, se dirige a San Miguel, un pueblo en la frontera de México y los Estados Unidos, donde reina la confusión y abundan los bandidos y las viudas. En este pueblo, dos familias, los Rojo y los Baxter, se disputan la supremacía del territorio. Los Rojo son poderosos por el tráfico de armas, y los Baxter por tráfico de alcohol.
       
Calle estilo Chicago
En 1968 se construiría una calle estilo Chicago, para el rodaje de "Tiempos de Chicago" (1968) de Julio Diamante. En dichos decorados se llegarían a rodar como mínimo cinco producciones más.

Calle recreando el Chicago de los años treinta. (Foto Tito Arróniz)



Ranchos Cubero-Galicia
José Luis Galicia Gonzalo (Madrid, 1930). Director artístico e hijo del pintor Francisco Galicia y hermano de la actriz María Luz Galicia (casada con el productor Eduardo Manzanos). En 1961 le encargaron la pintura de los techos de la catedral de la Almudena de Madrid y en 1962 su cuñado, el productor y director Eduardo Manzanos, le dio la oportunidad de entrar en el cine como decorador, colaborando con Jaime Pérez Fogón Cubero (Madrid, 1932) hermano del director de fotografía Andrés Pérez Cubero, quien desde 1956 trabajaba ya como ayudante de decoración, realizando la primera película conjunta: “El sheriff terrible”, (A. Momplet, 1962). Fundarían en 1963 la empresa Construcine, con la que realizaban sus diseños, y también los proyectos de otros directores artísticos.

Cubero y Galicia inspeccionando una cabaña del oeste en construcción - (Un lugar para el cine, Víctor Matellano García)



Fuerte Confederado
Sería conocido como Fort Jackstone y fue construido en 1964 para la película “Séptimo de caballería”, en él se rodaría también “Héroes a la fuerza” en 1966.




Vecinos de Hoyo de Manzanares, participando como figurantes en los rodajes

Archivo Fotográfico de la Comunidad de Madrid
Archivo Fotográfico de la Comunidad de Madrid
Foto de la película “Gringo” cedida por Carsten

Restos de los antiguos decorados

Google Maps
Foto de Carsten
Foto de Régis Cluseau
Foto de Régis Cluseau
-.-.-
Autor: Ángel Caldito
El autor agradece la colaboración de todos los informantes.

En este artículo han colaborado: José Manuel Seseña y Ricardo Márquez.

Fuentes:
-Un lugar para el cine, Víctor Matellano García
-Directores artísticos del cine español, Jorge Gorostiza
-Diccionario del cine español, dirigido por José Luis Borau

miércoles 28 de diciembre de 2011

“Furia de Titanes” y más....

Boceto de Kraken

En Londres, era el año 1979 y en los estudios Pinewood se había comenzado a rodar los interiores de esta película. Ella marcó el principio de un gran cambio en mi vida laboral y personal ya que fue entonces cuando empecé a pensar que sería difícil compaginar lo que yo hacía (Montaje) con el trabajo de mi recién estrenado marido (Efectos Especiales, maquillaje y criaturas fantásticas).

Nos casamos en Londres, en un ratito libre que se cogió Colin Arthur para hacerlo.

Él estaba modelando a Kraken (el terrible monstruo que habita en los mares) en tamaño extra-grande (unos siete u ocho metros de largo) en su casa de Chiswick, y no tenía mucho tiempo para veleidades. Por lo cual, en unas pocas horas laborales robadas a un día cualquiera, una ceremonia rapidita con anillos prestados por alguno de los asistentes,  (no habíamos pensado en las alianzas) y comida para unos cuantos (pocos), ya que nadie sabía lo de la boda, casi ni siquiera nosotros... Cumplimos con nuestro deber cívico. Lo habíamos decidido en una semana pues de otro modo yo no podía acompañarle a correr mundo, y como los padres españoles de antes no consentían estas cosas... O casados, o para Madrid con los papás.

Just married. Londres Registro Civil.

Aprovechando un viernes, nos tomamos el final de la mañana libre para lo del enlace. Parte de los invitados eran los escultores que con Colin modelaban al monstruo Kraken, entre los que estaba su madre, con lo cual, después de comer, ella se quedó al mando y todos regresaron al trabajo. Nosotros, haciendo una excepción, cogimos el sábado y  el domingo de aquella semana y nos fuimos de excursión por los alrededores de Londres, en nuestro auto caravana. El lunes, vuelta al trabajo.

Teníamos las  pruebas con Neil McCarthy de la prótesis de su cara trasformada en Calibos (personaje mítico mitad hombre y mitad monstruo). Esta caracterización se rodaría unas semanas mas tarde en Pinewood y merece un poco de cotilleo.

Maquillaje en evolución de Calibos. Neil Mc.Carther y Colin Arthur

Miniatura maqueta de Calibos, hecha por Ray H.

Colin modeló sobre un positivo en escayola de la cara de Neil, una máscara dividida en unos 12 pedazos entre sí: Frente, ojos, nariz, pómulos, labio superior, labio inferior, barbilla, cuernos, cabeza y manos. El colocar todas las piezas, pegarlas sobre la cara, disimulando cada corte, y como resultado tener una pieza entera, llevaba entre 4 y 5 horas de trabajo de maquillaje, de cuatro personas. El motivo de hacer esta especie de puzzle en lugar de colocar una máscara entera de una vez, era porque las piezas divididas, dan mucho mas movimiento a la expresión de la cara y por consiguiente mas realismo al personaje. El material usado fue espuma de látex, ya que es muy elástica y mórbida y reproduce el mas mínimo movimiento de la cara real del actor   trasmitiéndolo al exterior de la máscara. Este maquillaje se utilizó para los planos en los que Calibos tiene que hablar y expresar sentimientos. En los planos generales, normalmente se utilizó la pequeña maqueta que Ray Harryhausen había construido y que se rodaron en “stop motion” que era lo que a Ray le interesaba y por supuesto imponía. En cierto modo había una especie de “celillos” entre Colin y Ray, algo así como “mi hijo es mas guapo que el tuyo”. Los dos tamaños eran necesarios, pero Ray se resistía a utilizar el de dimensión real porque le gustaba mas trabajar con sus pequeños muñecos en el estilo que le ha hecho famoso, el movimiento manual rodado fotograma a fotograma. Y como era quien mandaba por encima del director y también de su coproductor Snier, pues lógicamente los “hijos” de Colin “chupaban” menos planos que los de Harryhausen.

Londres. En el salón de casa modelando a Kraken en barro.

Londres. Kraken en barro.

Volvemos a Kraken y al lunes después de los dos días de “asueto”. La casa era un continuo ir y venir de gentes extrañas, donde el barro, la escayola y otros tipos de materiales estaban presentes por todas las habitaciones, en el mas absoluto caos ... Esto, en un hogar que no consideraba el mío, mas el aburrimiento, porque no podía ayudar en nada y aprovechando que  tenía mi vuelo de vuelta a Madrid en tres días, me decidieron a decir ¡Ahí os quedáis! Y regresé  a mi casa.

Cuatro semanas mas tarde Colin vino a Madrid a recogerme. Kraken estaba terminado y hasta dentro de unos tres meses, no se rodarían sus secuencias, por lo que había un tiempo libre para hacer otra película entre medias.

Como teníamos unos papeles  que decían que estábamos casados, mis padres (pobres lo que tragaron) no tuvieron mas remedio que dejarme ir con aquel desconocido al que yo había encontrado hacia algún tiempo en Almería, en el rodaje de “Charlie one eye”.

Cartel en español de Cattle Annie and Little Briches

Y nos fuimos al norte de Méjico, a Durango, a rodar “ Cattle Annie and Little Britches” (1); un western, con grandes actores como: Burt Lancaster, Scott Glem, Rod Steiger, John Savage, y las entonces “teen agers” (adolescentes) Diane Lane y Amanda Plummer. Yyyyyyyy... muchos más.

En Durango estuvimos algo más de dos meses. La película no tenía grandes dificultades  y todo iba conforme al plan de rodaje. En el departamento de maquillaje que llevaba Colin tampoco; caracterizaciones con barbas, bigotes, cosas así, nada más. Él tenía  de ayudantes a varios técnicos mejicanos, con los cuales yo me identificaba bastante por lo del idioma y porque eran gente maja. Pero había un problema, yo no trabajaba, estaba allí simplemente de consorte, al igual que alguna que otra esposa de gente del equipo, que también estaban haciendo “nada”.

La diferencia con “las otras” es que yo pertenecía al mundillo peliculero y me fastidiaba enormemente estar mano sobre mano día sí y día también, dentro de un rodaje. Llegué a sentir que me había convertido en ciudadana de segunda, ya no era nadie, solo la mujer de... Al principio fue muy duro, en las comidas o cenas todos me aceptaban, me sonreían, pero hablaban conmigo lo justo, y enseguida se dirigían a los otros comensales para hablar de cine (el monotema de conversación que habitualmente tenemos todos nosotros), pero no me incluían. Me encontraba aislada, aburrida y desgraciada. A veces mitigaba “mi desventura” ayudando a los angloparlantes a entenderse con los técnicos mejicanos, y viceversa, también me socorrió el que me dieron algún que otro papel de “extra” en las secuencias que hacía falta decir algunas palabras en inglés...

Marisa, de extra con frase.

Amanda P., Diane L., Colin Arthur (haciendo de cura del pueblo) y Burt Lancaster.

Luego me dio por la cocina, y para practicar nos fuimos del hotel. Alquilé una casa en el pueblo para poder ejercer de ama de “ídem” y así combatir mi tedio en lo posible. Como  era consciente de mis limitaciones, hice mis primeras recetas de cocina invitando siempre a los ingleses o americanos de la peli, pues yo no sabía nada de cocinar y lo mejor era experimentar con gentes que tampoco tienen idea de estas cosas. La primera paella que he hecho en mi vida, la perpetré allí, salió horrorosa, pero a mis comensales californianos (después de rociarla de ketchup profusamente), les pareció divina. Otra noche se me ocurrió hacer croquetas y en una especie de premonición de lo que mas tarde sería mi vida en los efectos especiales, a las susodichas croquetas les dio por explotar en cuanto tocaron el aceite, igualito que si hubiera metido en su interior unos gramos de pólvora...  Y salieron disparadas por toda la cocina... Las pocas que conseguí freír las comieron embelesados. Otras cenas salieron mejor, como la de David Korda (hijo del mítico Alexander) y mujer, o por lo menos superior a la que ella nos hizo... Así, y haciendo manualidades de collares, pendientes, y pulseras, con geodas, que  encontré en Zacatecas, y que luego me compraban en el rodaje, mi vida se hizo mas llevadera.

John Savage y Burt Lancaster

Diana Lanne y Amanda Plummer

Con el tiempo empecé a ser visible y según se fueron enterando de que yo también pertenecía a su mundillo, me fueron introduciendo en sus conversaciones de trabajo. En plan chismorreo debo decir que quien mejor me caía era Diane Lane, las dos teníamos muy buen rollo, y matábamos el tiempo charlando en cuanto podíamos. Con Amanda Plummer no tanto, era “mas rarita”... No obstante, cuando hoy día veo a alguna de ellas en  películas famosas, me encanta saber que aquellas niñitas han llegado tan lejos. Otro muy majo era Rod Steiger, a pesar que decían que era muy puntilloso, divo y exigente, nada de esto fue con nosotros. Burt Lancaster, mas retraído y serio, pero tratable. Y John Savage…¡Este estaba como una cabra!. Era muy divertido. Había otro chico que tenía un papel no muy importante en la película, y que tonteaba con Diane Lane. Él, que sin duda estaba allí por ser hijo de quien era, se llamaba: Steven Ford, su papá: Gerald Ford, presidente de U.S.A hasta hacia un par de años.

Durango. Colin, Marisa, Diane y Ford (Junior).

De algún modo, el tiempo fue pasando. Ya he dicho que la película dio los problemas justos, tales como rodar de noche en medio del desierto, con alacranes escondidos por doquier (Durango es conocido por estos bichitos), y con los cuales había que estar muy alerta y no sentarse nunca en una piedra. Y luego una noche que nos quedamos en el desierto solos, después de terminar un rodaje de madrugada y siendo los últimos en salir, no pudimos regresar al pueblo porque a Colin se le había olvidado poner gasolina en nuestro coche... Y también el encuentro con traficantes en algún lugar apartado que se nos ocurrió explorar... En fin, estas cosas y otras mas, no son realmente dignas de mención, pero lo que sí creo debo referir es una historia de alguien que conocí al finalizar el rodaje de la película.

Diane Lane y Amanda Plummer rodando.

Preparando el rodaje.

Decorado pueblo del oeste.

Nosotros fuimos de los últimos en abandonar Durango recogiendo sin prisas nuestras cosas. Como los demás estaban locos por irse, nos quedamos casi solos y con la gente de producción cerrando pagos y esas cosas.

Colin y yo teníamos previsto ir a California para darnos una vuelta por allí y visitar amigos antes de volver a Europa, cuando se enteraron de esto, la parte del equipo que se marchaba a Los Ángeles, nos encomendaron encarecidamente que tuviéramos cuidado de su equipaje que iba de Durango a Mazatlán y de aquí a L.A.

¿Por qué nosotros? Pues es que no confiaban en la gente mejicana que se quedaba al cargo de las maletas y como las nuestras estaban también para ir a California, les echaríamos un ojo a todas al tiempo. Y así nos encontramos con un montón de equipaje que venía con nosotros en una pequeña avioneta alquilada para esto.

No obstante, alguien estaba al cargo de las maletas; este era un hombrecillo muy básico, muy servicial, muy fiel, bajito y renegrido, pero lo mas importante HONRADÍSIMO, el cual había sido contratado durante toda la película para evitar robos y sobre todo para que se ganara un sueldo.
Lo llamaban “Cañoncito” y esta es su historia.

Montañas de Durango. Espinazo del Diablo. Foto de: Moto Confederados.

En algún momento, hacía ya varios años, en Durango se rodó una película norte-americana, en la cual “Cañoncito” estuvo empleado como peón y chico para todo. Entonces se le llamaba por su nombre (no sé cual), pero a raíz de este rodaje se le conoció en el mundo peliculero por el apodo que le pusieron  motivado por lo siguiente: En aquella película había un cañón que jugaba un papel importante en la misma. Cuando se terminó de filmar, la producción americana le encargó a este hombre que se quedara a cargo del mismo hasta que organizaran como recogerle para llevárselo a U.S.A. El cañón estaba ubicado en lo alto de una montaña en las cercanías de Durango y allí “Cañoncito” se quedó a vivir en una cueva natural, para custodiarle día y noche. Y pasaron los días, las semanas, los meses... y a la producción se les olvidó el cañón y por consiguiente a su guardián. El hombre tuvo que subsistir, cazando, comiendo lo que encontraba (hasta se hizo con un pequeño huerto), y bajando de vez en cuando a Durango a pedir limosna, pero nunca abandonó su encargo. No sé cuantos meses pasaron, hasta que otra película llegó y fue entonces cuando la nueva producción al enterarse de lo que pasaba, se pusieron en contacto con los dueños del cañón.

Y tuvo que venir alguien desde L.A. para pedirle disculpas, pagarle por su proeza y convencer a este hombre de que su trabajo había terminado. Pero a la sazón era ya un héroe.

Desde aquel momento cualquier película hollywoodiense que rodaba en Durango, invariablemente empleaba a “Cañoncito” en pago de su fidelidad.

Por esta razón estaba en la nuestra y por la misma supongo habrá seguido trabajando en las posteriores. For ever...

Este hombre fue quien nos acompañó en la camioneta que nos llevaba al aeropuerto. Los tres solos, rodeados de maletas, sin perderlas de vista. No se movió del aeropuerto hasta que nos vió dentro de la avioneta y ésta despegó rumbo a Mazatlán.

Dos semanas mas tarde regresamos a Europa. En Londres recogimos a Kraken que nos esperaba en casa. El rodaje con el monstruo se haría en Gozo (Malta) y allí nos dirigimos para continuar el rodaje de “Furia de Titanes” pero eso...
¡Es la próxima historia!

-.-.-

Autora: María Luisa Pino
En este artículo han colaborado: Ángel Caldito, José Manuel Seseña y Ricardo Márquez.

Notas:
(1) En España se tituló La leyenda de Bill Doolin.
El director fue, Lamont Johnson.
Sinopsis:
En 1893, una banda de forajidos, liderada por Bill Doolin y Bill Dalton, está a punto de deshacerse a causa del tiempo y del cansancio de sus miembros. La llegada al grupo de otras dos populares leyendas del Oeste en versión femenina, Jenny y Annie, que ingenian toda una nueva serie de robos y asaltos, darán un nuevo impulso a la banda. Esto, atrae la atención de un oficial de la ley, Tilghman, que no descansará hasta poner tras las rejas a toda la pandilla de criminales.