lunes, 30 de mayo de 2011

“Red Sonja” o “El guerrero rojo”

Cartel inglés de la película
Roma año 1984,

...estábamos trabajando de nuevo con Dino de Laurentiis y con Arnold Swartzeneger. Ella, la chica de turno, era Brigitte Nielsen, la que fuera mujer de “Rambo” en algún momento de su vida.

Y como personajes principales, nuestros monstruos, que para eso les habían contratado, a Colin Arthur y a su (en este caso) mini equipo de Efectos Especiales, entre los cuales estaban: Su madre Dorothy, A. Páramo, escayolista; Giuseppe Tórtora en los animatronics; y yo misma, puesto que hacía tiempo había abandonado montaje y estaba incorporada de lleno en los Efectos Especiales.

Localización de los estudios en Roma

El estudio de De Laurentiis se acababa de poner en marcha de nuevo para rodar esta película después de varios años cerrado por los problemas de su dueño con la hacienda italiana y que en su momento le llevaron a establecerse en U.S.A. Por ello, cuando llegamos al estudio, este me pareció que se había quedado congelado en el tiempo. Había departamentos como maquillaje o vestuario que tenían las cosas tiradas por el suelo, restos de pinturas, de telas, vestidos, todo esparcido aquí o allá como si los últimos usuarios hubieran abandonado el sitio precipitadamente. En alguna repisa de maquillaje encontré un periódico con fecha de muchos años atrás y que hablaba de los problemas de Dino en aquellos momentos. También había una taza de café preciosa, de fina porcelana antigua, sucia, ennegrecida por los restos de lo que contuvo en su momento, me gustó, la requisé y todavía tomo mi café diario en ella y elucubro pensando quien sería su dueño... Nosotros estábamos buscando acomodo para nuestro departamento de Efectos Especiales y a veces, maquillaje es un buen sitio, sobre todo si lo que hay que hacer es caracterización de los personajes, pero si hay bichos es otra cosa pues depende mucho del tamaño de estos el lugar donde se trabaja. Como en este caso teníamos que construir monstruos y uno de ellos muy grande, decidimos irnos a trabajar a una especie de hangar- taller y me tuve que olvidar de los confortables maquillajes.

Colin Arthur modelando en barro a la criatura

Colin preparó el armazón o esqueleto del enorme monstruo en poco tiempo; dos o tres días, siempre le ha gustado soldar y enseguida fue dando forma a la estructura metálica que mas tarde sostendría los kilos y kilos de barro de modelar que serían la escultura de turno; una especie de pez monstruo gigante. Este era nuestra criatura “estrella”, por tamaño e importancia. Luego estaba una araña gigante, fea, muy fea, que era como “el animal de compañía” de la “mala” de la historia, la reina Grutun.

El pez monstruo defendía la entrada a una especie de castillo y habitaba en una gruta medio sumergida en agua. Medía unos cinco o seis metros de largo, y el material final después de modelarlo en barro fue : Poliuretano el interior y piel de látex el exterior. Una vez terminado lo pintamos de color verdoso oscuro, le colocamos un buen par de ojos de metacrilato y ...¡Listo para luchar con Arnold- Conan!.

Probando al pez monstruo. Colin , Steve y a la izquierda en tierra firme López Rodero.

Habían pasado entre cuatro y cinco semanas desde su gestación a su nacimiento. Pero lo del color fue mas peliagudo; después del primer tono verde, alguien sugirió el marrón y lo pintamos de nuevo, mas tarde decidieron que era mejor el verde, pero mas claro, y así estuvimos cambiando de color al bicho unas cuantas veces según el mandamás de turno pedía. Nos empezamos a hartar, teníamos que comenzar a modelar la araña ... y no había mucho tiempo. En esas estábamos cuando nos anuncian la visita del jefe supremo Dino de Laurentiis. Llegó con su corte habitual; secretaria, guardaespaldas, alguien de dirección, de arte y de producción. Miró al monstruo, lo re-miró y escueto y conciso como era dijo: “Este animal es un pez, y además es un guerrero, por lo cual sus escamas tienen que estar recubiertas con láminas de metal plateado que le sirvan de coraza(1). Tienen tres días para cambiar su aspecto”.

Y se fue...

¡Dios! El solo hecho de pensar en recubrir las escamas una a una, con un material que pareciera metal, pero que no lo fuera (para que no se hiriera el “héroe” que lucharía con él), y que no le añadiera peso, pues tenía el máximo previsto para que funcionara bien, y todo esto en tres días, era demencial. Enseguida se organizó un comité de crisis y después de variadas controversias conseguimos quitarnos el muerto de encima. Alegamos que teníamos otros trabajos que hacer urgentes y después de todo, lo que se pedía era mas bien asunto de “vestuario”, no de Efectos Especiales. Al final hicieron el trabajo en el departamento de “utilería” que era una mezcla entre atrezo y vestuario. Y nosotros nos quedamos mas que “a gustito” cuando vimos salir a la criatura de nuestro taller.

La araña . Foto 1: recien salida del molde y después de su cocción. Foto 2: ya ensamblada y con el mecanismo dentro de la piel. Foto 3: recién pintada. Foto 4: pegando los pelos.

Mientras, la araña gigante la teníamos en fase de modelado, por lo que en cuanto el pez desapareció de nuestro departamento, nos dedicamos en cuerpo y alma a su terminación. Dorothy y Colin modelaban, luego A. Paramo hizo los complicados moldes de escayola, Giuseppe el difícil animatronic y yo me ocupaba de la piel. En este caso espuma de látex (foam rubber). Explicaré algo sobre esto. Este material es un producto muy variable, requiere una buena mezcla de los componentes, es sensible a la humedad y al frío o calor, por lo que dependiendo de estos factores, el tiempo y la velocidad de batido en la mezcladora se tiene que ajustar a estos, hay que tener mano de cocinera de alta repostería y por último un buen horno para la cocción de la “crema”, que dependiendo del grosor de los moldes puede variar entre siete o doce horas hasta que esta finaliza. Una vez que tienes la pasta cocida, se desmolda, se unen como en un puzzle las partes del bicho que van en moldes separados y una vez completo, se pasa a pintar y en este caso también a pegar pelos a la criaturita. El resultado final de este látex especial, es de una gran elasticidad y muy mórbido de tacto, con lo cual los movimientos que desde el interior se producen dan la sensación de un ser realmente vivo. Por supuesto que antes de todo esto, ya hemos dejado dentro el armazón que sostiene la piel y dentro de este el maravilloso animatronic que hace moverse a la araña.

En cuanto al pez monstruo, volvió con nosotros enseguida que estuvo recubierto de láminas plateadas, éramos los responsables de él, sus guardianes tutores y como en un circo, los que haríamos que aquello, tuviera “vida” y se comportara como tal.

Pez monstruo. Se puede apreciar parte de la mecánica que lo movía.

Y llegó el momento de probarlo en una piscina, y allí los tres, Colin, Antonio, y el bicho se pasaron a remojo durante tres días. “¡Hay que quitar peso de un lado!, ¡Que no!, que hay que poner mas peso, mejor si lo añadimos en la cola...¿no?, ¡Que se hunde!. La cabeza... ¿no debería estar mas sumergida? ¡ Cuidado!, ¡que se voltea!”... Y así hasta el infinito.

Cuando nos lo devolvieron, estaba rebosando de agua y pesaba un montón mas de lo que debiera, también se le había abierto alguna junta (las costuras de unión de cada pieza), teníamos que repararlas, unirlas de nuevo y por supuesto sacar el agua y secar el animal. A partir de ese momento y durante los días que duró el rodaje, unas tres semanas, este fue mi trabajo diario y mi pesadilla.

Arnold en una pausa del rodaje

Arnold Schwarzenegger dando muerte al pez monstruo.

El rodaje con el pez se hacía en una enorme piscina-plató, donde se construyó una cueva submarina. Todo el decorado se asentaba en una enorme plataforma que subía y bajaba, sumergiéndose en agua, o saliendo a la superficie según era necesario. Los chicos de efectos hidráulicos, construyeron una especie de tobogán donde atornillado, cabalgaba el monstruo, siempre semi-sumergido en agua y siempre nadando a velocidad de vértigo. Aquí era donde al descubrir al protagonista y a sus acompañantes intentando entrar al castillo, el guardián aparecía bastante malhumorado y atacaba, peleaban y al final moría el bicho como estaba escrito en guión. Así contado, pues eran como diez minutos máximo en una secuencia y ya está... Pero rodarlo... eso fue otra cosa. Según pasaban los días, las juntas o costuras del monstruo se abrían mas y mas, el agua entraba dentro del cuerpo y este era lo mas parecido a una esponja gigante que chupaba agua (coloquialmente hablando) “por un tubo”. Al final de cada rodaje, teníamos que ponerlo a escurrir en una especie de grua-artilugio que construyó Colin para nuestro “pet”, y con secadores de mano intentábamos secar las partes a unir, para después, pegar con cola de contacto. Botes y mas botes de cola de contacto que nos tragábamos diariamente. Llegó un momento que no podíamos quitarnos el pegamento de las manos, no había tiempo, ni ganas, ni como. Las teníamos recubiertas como de una segunda asquerosa piel ennegrecida, hasta el punto, que cuando salíamos a cenar a las típicas trattorias romanas o donde surgía, Dorothy y yo, ocultábamos nuestras manos para evitar la mirada recelosa de los camareros, pues no se sabía si teníamos una enfermedad de la piel o qué... pero claro, los cubiertos había que manejarlos de algún modo y tuvimos que tomar una decisión. Nos compramos unos guantes de piel preciosos y cada día cuando salíamos del Estudio, nos los poníamos y ¡a cenar! .El comer con guantes no dejaba de ser una experiencia interesante, ahora nos miraban por “snobs”, lo malo de esto es que aunque la comida fuera deliciosa, no había modo de “chuparse los dedos”. Y así continuamos durante semanas yendo a cenar, o a los partys que se organizaban de vez en cuando, con nuestros guantes (ya teníamos dos pares para cambiar) y de todas las señoras, seguro éramos sino las mas elegantes, sí las mas extravagantes

Pegando al pez monstruo en el set

Recuerdo especialmente una de las fiestas que dieron en el Estudio. El director, Richard Fleischer cumplía años (bastantes) y algún atontado tuvo una estúpida idea. Cuando ya era la hora de los postres, entraron en el sitio una gigantesca tarta y de la tarta... ¡salió una señorita bailando!, bastante desnuda, bastante provocativa, lo suficiente para que todos pensáramos que era un regalo de lo mas vulgar que se le puede hacer a nadie. Hubo sonrisas cortadas, chistes y enseguida alguien tuvo la feliz idea de sacar a la chica de allí para alivio del director, y de todos nosotros.

Richard Fleischer

Mientras, los días se sucedían y la pesadilla iba en ascenso. El monstruo se deterioraba mas y mas, tanto por el agua que absorbía como por la paliza que soportaba dando vueltas en el tobogán. En cuanto cortaban para cambiar luces o lo que fuera, nosotros pedíamos que subieran la plataforma para acceder al monstruo sin necesidad de bucear y remendarle como podíamos. En los últimos días ya ni siquiera intentábamos pegarle, lo cosíamos con alambre, lo que producía mas desgarros, pero no se podía perder tiempo, un minuto de rodaje esperando por nosotros suponía mucho gasto de dinero. Nos preguntaba Pepe L. Rodero (de dirección): “¿Cuánto tiempo para arreglarlo?”. Y Colin siempre contestaba “10 o 15 minutos... máximo”.

Brigette Nielsen y Colin Arthur en el set.

Pero, no era verdad, siempre necesitábamos mas tiempo y Pepe se cabreaba con razón, nos llegó a decir: “Pedir mas tiempo del necesario... así no me tengo que enfadar...”

Al fin un día, los planos importantes estaban hechos, los contraplanos cortos de Arnold peleando, ya no necesitaban al monstruo, y las hadas buenas (en este caso disfrazadas de grúa), se llevaron aquel deshecho de criatura, liberándonos definitivamente de su presencia. Mas tarde el montador, con su buen hacer, convertiría dos meses de trabajo, de sufrimientos y también de alegrías, en poco mas de dos o tres minutos de película en pantalla. ¡Ah! Y nuestras manos... pues poco a poco se fueron recuperando hasta llegar a ser normales. Desde entonces, nunca mas he vuelto a usar guantes, los tengo manía.

El resto del trabajo era pan comido, la araña hacía lo que se le pidiese en el set; andaba para atrás, para adelante, movía la boquita,... enseñaba sus colmillitos, en fin, un encanto. Solo tenía que reponer algunos de sus pelos cuando volvía de rodar, se la peinaba y lista para el siguiente día. No diré que me encariñara con ella, para nada, pero yo estaba agradecida de que diera tan poca lata y me la traje a nuestra casa de Madrid cuando terminamos la película. Aquí ha vivido con Colin y conmigo unos años colgada del techo de las escaleras que llevan al garaje, hasta que nos la robaron...

Pero eso, es otra historia.
-.-.-

Autora: María Luisa Pino

En este blog también han colaborado: Ángel Caldito, José Manuel Seseña y Ricardo Márquez.

Algunas curiosidades de la película:
- Fue rodada en distintos lugares de Italia como Celano, la región de Abruzzo y en los estudios cinematográficos de Stabilimenti Cinematografici Pontini, en Roma.
- La esposa de Arnold Schwarzenegger, Maria Shriver, le dijo a su marido el día de la premiere: "si esto no acaba con tu carrera, nada lo hará".
- José López Rodero: Uno de los mejores Ayudante de dirección españoles en producciones extranjeras en España. Participó entre otras películas en : Cleopatra, Salomón y la reina de Shaba, Papillon, Golfus de Roma, Alejandro Magno o Conan.
- En los efectos especiales y maquetas, participó un "genio" de ellos, Emilio Ruiz del Río.

Notas:
(1) Dichas láminas (hechas de un material plástico no cortante), las colocaron recortadas una a una en cada escama del original, con lo cual el bicho no estaba rígido en absoluto y podía moverse a su antojo.

5 comentarios:

  1. Buen artículo. Me lo guardo junto a los tres de Conan.

    ResponderEliminar
  2. Mi enhorabuena a su autora y colaboradores por el magnífico trabajo, muy amena su lectura.Estaré pendiente de la publicación de nuevas historias.
    Jaime

    ResponderEliminar
  3. impresionante relato, capta perfectamente la locura de los rodajes con fx, muy bien explicado
    jose

    ResponderEliminar
  4. Maria Luisa, menos mal que he localizado este artículo, se me había pasado...y eso que estoy muy pendiente de tus publicaciones. Genial, como siempre....
    P.D. Que delicia debe ser tomar el café en esa taza.
    Irene

    ResponderEliminar
  5. hola tengo que añadir algo a la explicacion de la explosion del bicho de la grieta, Efectivamente como dice Marisa, fue asi pero añadir el bicho no estaba en la roca, sino colgado de una misera rama seca de un arbolito.
    Colin insistio en que permanecia al lado del escroto de latex lleno de viscosidades.Yo habia hecho un invento llamado el tritatrueno, un nombre en chiste que puse...Carlos Rojo grababa la secuencia para analizar. Yo lleve el cable hasta el lugar, de la bateria justo enfrete al bicho escroto y Colin, 1,2,3 contacto y la explosion fue tal, que del escroto de latex no quedo nada, Colin quedo bañado en la mierda de la gelatina con una cara de estupefaccion, el resto vino venir hacia nosotros la masa viscosa y algo nos cayo encima.
    Despues de lo inesperado, nos dio un ataque de risa, porque aquello habia sido una reaccion mas fuerte de lo que esperamos.
    SERGIO

    ResponderEliminar

Deja tu comentario, para mejorar, corregir, pedir más información,.... Puedes utilizar una de las cuentas, o la opción Nombre/URL. Pon tu nombre y escribe el comentario. Si utilizas anónimo, pon tu nombre en el comentario. Los comentarios pueden estar moderados.