miércoles, 28 de diciembre de 2011

“Furia de Titanes” y más....

Boceto de Kraken

En Londres, era el año 1979 y en los estudios Pinewood se había comenzado a rodar los interiores de esta película. Ella marcó el principio de un gran cambio en mi vida laboral y personal ya que fue entonces cuando empecé a pensar que sería difícil compaginar lo que yo hacía (Montaje) con el trabajo de mi recién estrenado marido (Efectos Especiales, maquillaje y criaturas fantásticas).

Nos casamos en Londres, en un ratito libre que se cogió Colin Arthur para hacerlo.

Él estaba modelando a Kraken (el terrible monstruo que habita en los mares) en tamaño extra-grande (unos siete u ocho metros de largo) en su casa de Chiswick, y no tenía mucho tiempo para veleidades. Por lo cual, en unas pocas horas laborales robadas a un día cualquiera, una ceremonia rapidita con anillos prestados por alguno de los asistentes,  (no habíamos pensado en las alianzas) y comida para unos cuantos (pocos), ya que nadie sabía lo de la boda, casi ni siquiera nosotros... Cumplimos con nuestro deber cívico. Lo habíamos decidido en una semana pues de otro modo yo no podía acompañarle a correr mundo, y como los padres españoles de antes no consentían estas cosas... O casados, o para Madrid con los papás.

Just married. Londres Registro Civil.

Aprovechando un viernes, nos tomamos el final de la mañana libre para lo del enlace. Parte de los invitados eran los escultores que con Colin modelaban al monstruo Kraken, entre los que estaba su madre, con lo cual, después de comer, ella se quedó al mando y todos regresaron al trabajo. Nosotros, haciendo una excepción, cogimos el sábado y  el domingo de aquella semana y nos fuimos de excursión por los alrededores de Londres, en nuestro auto caravana. El lunes, vuelta al trabajo.

Teníamos las  pruebas con Neil McCarthy de la prótesis de su cara trasformada en Calibos (personaje mítico mitad hombre y mitad monstruo). Esta caracterización se rodaría unas semanas mas tarde en Pinewood y merece un poco de cotilleo.

Maquillaje en evolución de Calibos. Neil Mc.Carther y Colin Arthur

Miniatura maqueta de Calibos, hecha por Ray H.

Colin modeló sobre un positivo en escayola de la cara de Neil, una máscara dividida en unos 12 pedazos entre sí: Frente, ojos, nariz, pómulos, labio superior, labio inferior, barbilla, cuernos, cabeza y manos. El colocar todas las piezas, pegarlas sobre la cara, disimulando cada corte, y como resultado tener una pieza entera, llevaba entre 4 y 5 horas de trabajo de maquillaje, de cuatro personas. El motivo de hacer esta especie de puzzle en lugar de colocar una máscara entera de una vez, era porque las piezas divididas, dan mucho mas movimiento a la expresión de la cara y por consiguiente mas realismo al personaje. El material usado fue espuma de látex, ya que es muy elástica y mórbida y reproduce el mas mínimo movimiento de la cara real del actor   trasmitiéndolo al exterior de la máscara. Este maquillaje se utilizó para los planos en los que Calibos tiene que hablar y expresar sentimientos. En los planos generales, normalmente se utilizó la pequeña maqueta que Ray Harryhausen había construido y que se rodaron en “stop motion” que era lo que a Ray le interesaba y por supuesto imponía. En cierto modo había una especie de “celillos” entre Colin y Ray, algo así como “mi hijo es mas guapo que el tuyo”. Los dos tamaños eran necesarios, pero Ray se resistía a utilizar el de dimensión real porque le gustaba mas trabajar con sus pequeños muñecos en el estilo que le ha hecho famoso, el movimiento manual rodado fotograma a fotograma. Y como era quien mandaba por encima del director y también de su coproductor Snier, pues lógicamente los “hijos” de Colin “chupaban” menos planos que los de Harryhausen.

Londres. En el salón de casa modelando a Kraken en barro.

Londres. Kraken en barro.

Volvemos a Kraken y al lunes después de los dos días de “asueto”. La casa era un continuo ir y venir de gentes extrañas, donde el barro, la escayola y otros tipos de materiales estaban presentes por todas las habitaciones, en el mas absoluto caos ... Esto, en un hogar que no consideraba el mío, mas el aburrimiento, porque no podía ayudar en nada y aprovechando que  tenía mi vuelo de vuelta a Madrid en tres días, me decidieron a decir ¡Ahí os quedáis! Y regresé  a mi casa.

Cuatro semanas mas tarde Colin vino a Madrid a recogerme. Kraken estaba terminado y hasta dentro de unos tres meses, no se rodarían sus secuencias, por lo que había un tiempo libre para hacer otra película entre medias.

Como teníamos unos papeles  que decían que estábamos casados, mis padres (pobres lo que tragaron) no tuvieron mas remedio que dejarme ir con aquel desconocido al que yo había encontrado hacia algún tiempo en Almería, en el rodaje de “Charlie one eye”.

Cartel en español de Cattle Annie and Little Briches

Y nos fuimos al norte de Méjico, a Durango, a rodar “ Cattle Annie and Little Britches” (1); un western, con grandes actores como: Burt Lancaster, Scott Glem, Rod Steiger, John Savage, y las entonces “teen agers” (adolescentes) Diane Lane y Amanda Plummer. Yyyyyyyy... muchos más.

En Durango estuvimos algo más de dos meses. La película no tenía grandes dificultades  y todo iba conforme al plan de rodaje. En el departamento de maquillaje que llevaba Colin tampoco; caracterizaciones con barbas, bigotes, cosas así, nada más. Él tenía  de ayudantes a varios técnicos mejicanos, con los cuales yo me identificaba bastante por lo del idioma y porque eran gente maja. Pero había un problema, yo no trabajaba, estaba allí simplemente de consorte, al igual que alguna que otra esposa de gente del equipo, que también estaban haciendo “nada”.

La diferencia con “las otras” es que yo pertenecía al mundillo peliculero y me fastidiaba enormemente estar mano sobre mano día sí y día también, dentro de un rodaje. Llegué a sentir que me había convertido en ciudadana de segunda, ya no era nadie, solo la mujer de... Al principio fue muy duro, en las comidas o cenas todos me aceptaban, me sonreían, pero hablaban conmigo lo justo, y enseguida se dirigían a los otros comensales para hablar de cine (el monotema de conversación que habitualmente tenemos todos nosotros), pero no me incluían. Me encontraba aislada, aburrida y desgraciada. A veces mitigaba “mi desventura” ayudando a los angloparlantes a entenderse con los técnicos mejicanos, y viceversa, también me socorrió el que me dieron algún que otro papel de “extra” en las secuencias que hacía falta decir algunas palabras en inglés...

Marisa, de extra con frase.

Amanda P., Diane L., Colin Arthur (haciendo de cura del pueblo) y Burt Lancaster.

Luego me dio por la cocina, y para practicar nos fuimos del hotel. Alquilé una casa en el pueblo para poder ejercer de ama de “ídem” y así combatir mi tedio en lo posible. Como  era consciente de mis limitaciones, hice mis primeras recetas de cocina invitando siempre a los ingleses o americanos de la peli, pues yo no sabía nada de cocinar y lo mejor era experimentar con gentes que tampoco tienen idea de estas cosas. La primera paella que he hecho en mi vida, la perpetré allí, salió horrorosa, pero a mis comensales californianos (después de rociarla de ketchup profusamente), les pareció divina. Otra noche se me ocurrió hacer croquetas y en una especie de premonición de lo que mas tarde sería mi vida en los efectos especiales, a las susodichas croquetas les dio por explotar en cuanto tocaron el aceite, igualito que si hubiera metido en su interior unos gramos de pólvora...  Y salieron disparadas por toda la cocina... Las pocas que conseguí freír las comieron embelesados. Otras cenas salieron mejor, como la de David Korda (hijo del mítico Alexander) y mujer, o por lo menos superior a la que ella nos hizo... Así, y haciendo manualidades de collares, pendientes, y pulseras, con geodas, que  encontré en Zacatecas, y que luego me compraban en el rodaje, mi vida se hizo mas llevadera.

John Savage y Burt Lancaster

Diana Lanne y Amanda Plummer

Con el tiempo empecé a ser visible y según se fueron enterando de que yo también pertenecía a su mundillo, me fueron introduciendo en sus conversaciones de trabajo. En plan chismorreo debo decir que quien mejor me caía era Diane Lane, las dos teníamos muy buen rollo, y matábamos el tiempo charlando en cuanto podíamos. Con Amanda Plummer no tanto, era “mas rarita”... No obstante, cuando hoy día veo a alguna de ellas en  películas famosas, me encanta saber que aquellas niñitas han llegado tan lejos. Otro muy majo era Rod Steiger, a pesar que decían que era muy puntilloso, divo y exigente, nada de esto fue con nosotros. Burt Lancaster, mas retraído y serio, pero tratable. Y John Savage…¡Este estaba como una cabra!. Era muy divertido. Había otro chico que tenía un papel no muy importante en la película, y que tonteaba con Diane Lane. Él, que sin duda estaba allí por ser hijo de quien era, se llamaba: Steven Ford, su papá: Gerald Ford, presidente de U.S.A hasta hacia un par de años.

Durango. Colin, Marisa, Diane y Ford (Junior).

De algún modo, el tiempo fue pasando. Ya he dicho que la película dio los problemas justos, tales como rodar de noche en medio del desierto, con alacranes escondidos por doquier (Durango es conocido por estos bichitos), y con los cuales había que estar muy alerta y no sentarse nunca en una piedra. Y luego una noche que nos quedamos en el desierto solos, después de terminar un rodaje de madrugada y siendo los últimos en salir, no pudimos regresar al pueblo porque a Colin se le había olvidado poner gasolina en nuestro coche... Y también el encuentro con traficantes en algún lugar apartado que se nos ocurrió explorar... En fin, estas cosas y otras mas, no son realmente dignas de mención, pero lo que sí creo debo referir es una historia de alguien que conocí al finalizar el rodaje de la película.

Diane Lane y Amanda Plummer rodando.

Preparando el rodaje.

Decorado pueblo del oeste.

Nosotros fuimos de los últimos en abandonar Durango recogiendo sin prisas nuestras cosas. Como los demás estaban locos por irse, nos quedamos casi solos y con la gente de producción cerrando pagos y esas cosas.

Colin y yo teníamos previsto ir a California para darnos una vuelta por allí y visitar amigos antes de volver a Europa, cuando se enteraron de esto, la parte del equipo que se marchaba a Los Ángeles, nos encomendaron encarecidamente que tuviéramos cuidado de su equipaje que iba de Durango a Mazatlán y de aquí a L.A.

¿Por qué nosotros? Pues es que no confiaban en la gente mejicana que se quedaba al cargo de las maletas y como las nuestras estaban también para ir a California, les echaríamos un ojo a todas al tiempo. Y así nos encontramos con un montón de equipaje que venía con nosotros en una pequeña avioneta alquilada para esto.

No obstante, alguien estaba al cargo de las maletas; este era un hombrecillo muy básico, muy servicial, muy fiel, bajito y renegrido, pero lo mas importante HONRADÍSIMO, el cual había sido contratado durante toda la película para evitar robos y sobre todo para que se ganara un sueldo.
Lo llamaban “Cañoncito” y esta es su historia.

Montañas de Durango. Espinazo del Diablo. Foto de: Moto Confederados.

En algún momento, hacía ya varios años, en Durango se rodó una película norte-americana, en la cual “Cañoncito” estuvo empleado como peón y chico para todo. Entonces se le llamaba por su nombre (no sé cual), pero a raíz de este rodaje se le conoció en el mundo peliculero por el apodo que le pusieron  motivado por lo siguiente: En aquella película había un cañón que jugaba un papel importante en la misma. Cuando se terminó de filmar, la producción americana le encargó a este hombre que se quedara a cargo del mismo hasta que organizaran como recogerle para llevárselo a U.S.A. El cañón estaba ubicado en lo alto de una montaña en las cercanías de Durango y allí “Cañoncito” se quedó a vivir en una cueva natural, para custodiarle día y noche. Y pasaron los días, las semanas, los meses... y a la producción se les olvidó el cañón y por consiguiente a su guardián. El hombre tuvo que subsistir, cazando, comiendo lo que encontraba (hasta se hizo con un pequeño huerto), y bajando de vez en cuando a Durango a pedir limosna, pero nunca abandonó su encargo. No sé cuantos meses pasaron, hasta que otra película llegó y fue entonces cuando la nueva producción al enterarse de lo que pasaba, se pusieron en contacto con los dueños del cañón.

Y tuvo que venir alguien desde L.A. para pedirle disculpas, pagarle por su proeza y convencer a este hombre de que su trabajo había terminado. Pero a la sazón era ya un héroe.

Desde aquel momento cualquier película hollywoodiense que rodaba en Durango, invariablemente empleaba a “Cañoncito” en pago de su fidelidad.

Por esta razón estaba en la nuestra y por la misma supongo habrá seguido trabajando en las posteriores. For ever...

Este hombre fue quien nos acompañó en la camioneta que nos llevaba al aeropuerto. Los tres solos, rodeados de maletas, sin perderlas de vista. No se movió del aeropuerto hasta que nos vió dentro de la avioneta y ésta despegó rumbo a Mazatlán.

Dos semanas mas tarde regresamos a Europa. En Londres recogimos a Kraken que nos esperaba en casa. El rodaje con el monstruo se haría en Gozo (Malta) y allí nos dirigimos para continuar el rodaje de “Furia de Titanes” pero eso...
¡Es la próxima historia!

-.-.-

Autora: María Luisa Pino
En este artículo han colaborado: Ángel Caldito, José Manuel Seseña y Ricardo Márquez.

Notas:
(1) En España se tituló La leyenda de Bill Doolin.
El director fue, Lamont Johnson.
Sinopsis:
En 1893, una banda de forajidos, liderada por Bill Doolin y Bill Dalton, está a punto de deshacerse a causa del tiempo y del cansancio de sus miembros. La llegada al grupo de otras dos populares leyendas del Oeste en versión femenina, Jenny y Annie, que ingenian toda una nueva serie de robos y asaltos, darán un nuevo impulso a la banda. Esto, atrae la atención de un oficial de la ley, Tilghman, que no descansará hasta poner tras las rejas a toda la pandilla de criminales.

6 comentarios:

  1. Muchas gracias Marisa!!!
    Leer cada párrafo de tus artículos es como haber vivido allí contigo en persona todas tus alucinantes experiencias.
    Seguiremos esperando, días, semanas, meses o lo que haga falta, como cañoncitos :), tus nuevos artículos.
    Sam
    Un saludo.

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  2. Querida Marisa, tienes que contar las aventuras y anecdotas de la Historia Interminable II, aunque no haya sido hecha en Hortaleza, si somos vecino del barrio.
    Cuenta el del tontito aleman que Colin le pregunto como se llegaba al Nido de las Aguilas, tambien el rescate de la bici con sabanas del hotel desde el puente del rio Issa.
    Y cuando ibamos cruz campo junto al rio Jarama y pegado al aeropuerto en el mercedes benz de noche viendo conejos saltar, porque Colin queria cortar camino, un viaje sin camino, con ramas en medio y en un auto familiar.
    sergio

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  3. Querido Sergio, Ya sé que debo contar las anecdotas y peripecias de "La historia Interminable II" y también de la I¡¡¡Hay tanto para escribir de nuestras andanzas en Munich!!!El problema es que no sé por donde empezar. Podria comenzar por "nuestras criaturas actores" Uno a uno, ya que gracias a todos nosotros tenían su propia personalidad...Ya veré, me encantaría que volvieras de Buenos Aires para echarme una mano, porque a veces omito cosas pensando que no tienen interés...BSSS. Marisa

    Para los dos comentarios de arriba ¡ Gracias!por considerar que es entrtenido lo que cuento, el que lo digaís en los comentarios, me viene muy bien pues a veces pienso que escribo para la nada. MARISA

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  4. Una entrada genial y muy entretenida. Ha sido un gusto leerla.

    Saludos!

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