domingo, 2 de enero de 2011

La figuración en el cine

Se llama figurantes a todas las personas que hacen acompañamiento a los actores principales en múltiples escenas cinematográficas, por ejemplo paseando en la calle, andando por pasillos, bailando en escenas de baile o discotecas, haciendo de espectadores en estadios o plazas de toros, viajando en autobuses o metro, soldados en batallas, ... La figuración por tanto es algo imprescindible en el cine, en mayor o menor medida según las circunstancias que cada película requiera, aunque su consideración en ocasiones deja mucho que desear.


Muchos son los motivos por los que se actúa de figurante. Unos porque quieren ser actores y relacionándose con este mundillo esperan poder tener la oportunidad que tanto desean, un camino verdaderamente difícil porque como dice la parábola “son muchos los llamados pero pocos los elegidos”, algo que ocurre en el mundo del toro, del fútbol, de las artes escénicas, de la vida cotidiana, etc. donde existe una enorme competencia por la valía de los demandantes.

Otros motivos tienen que ver con los cinéfilos pues es la posibilidad que tienen de ver de cerca a sus ídolos y si la suerte acompaña pedirles un autógrafo, aunque algunos de muy elevado caché después de cada toma son rodeados por guardaespaldas que impiden el acercamiento. Este tipo de aficionados también disfruta haciéndose fotos vestidos de época, de militar y de cualquier otra cosa “por necesidades del guión” (1).

Finalmente un motivo importante que está teniendo auge en la época actual es la pequeña ayuda económica que supone cada día de figuración para personas en paro o con trabajos precarios. Sobre esta cuestión habría mucho que decir como dietas congeladas, demora en los cobros, número de horas de actuación, aportación de ropa propia, bocadillo, café, horas nocturnas, desplazamiento con medios propios... en fin que “no todo es oro lo que reluce”. La dieta se incrementa ligeramente cuando se dice alguna pequeña frase o se hace algún acción extra.

Dos son los procedimientos para ser figurante. El mas normal es apuntarse a una agencia donde hay que aportar una foto de cuerpo entero y rellenar un formulario donde se hacen constar datos personales como altura, peso, edad, medidas de ropa, carnet de conducir, etc. El otro es cuando la productora precisa un gran volumen de figurantes que las agencias no pueden aportar por sí solas, son las grandes producciones en las que los castings se anuncian en prensa(2).


La agencia de cine recibe peticiones de la productora cinematográfica especificando las características que deben de reunir los figurantes y en base a los datos que posee, se pone en contacto telefónico con ellos, normalmente de un día para otro, pues si lo hace con mas tiempo la experiencia dice que hay muchas ausencias lo que nos da una idea de cómo es retribuida esta dedicación.

El día de actuación la agencia dice a los figurantes de qué va a hacer cada uno, lo cual tampoco es determinante porque al final es la producción de la película la que decide en qué papel da el mejor perfil. En las que requieren vestimenta de época hay que ir con bastante tiempo de anticipación a fin de estar preparado antes de que empiece el rodaje y no se tenga que hacer esperar a los actores de élite que algunas veces solo están el tiempo justo de su escena. Se indica siempre que hay que apagar los teléfonos móviles y a veces también esconder el reloj y guardar las gafas cuando así lo requiere la imagen que hay que tener en la película.

La actuación se ensaya con los figurantes una o dos veces sin cámara y los actores profesionales, ausentes aún de estos preparativos, son sustituidos por personal de la productora, viendo así de esta manera los planos mas adecuados, la posición de los figurantes, el mejor lugar de las tomas .... Una vez decididas todas estas cuestiones que no son baladíes, empieza el rodaje con los actores protagonistas. A la voz “A sus posiciones”, los figurantes se colocan en el lugar que se les ha asignado, después viene “Motor” contestando el encargado “Sí” lo que confirma que está preparado, a continuación se lee de la pizarra “Película ...., escena ..., toma...” y finalmente la esperada palabra “Acción” en que comienza la grabación. Los que no actúan mantienen absoluto silencio y permanecen estáticos para no entrar en el ángulo de la cámara. Cuando hay actores de otras nacionalidades las frases se repiten en castellano y en el otro idioma, que generalmente es el inglés.

Rodaje de la película Celda 211

El Ayudante de Dirección por indicaciones del Director, que está visionando las escenas en un lugar apartado, manda “Corten” y algunas veces insiste “Hemos cortado” cuando hay alguien que no se ha dado cuenta. Las escenas se repiten varias veces, unas hasta que sale bien y otras para poder elegir entre un abanico de tomas cuando llegue el momento del montaje para lo cual se han variado ciertas posiciones o movimientos. Oír “Volvemos a primera” nos indica que hay que repetir pero cuando oímos “Chequeamos” es la satisfacción de haber dado por concluida esa escena.

Finalmente, como en el cine no todo es lo que parece, el ordenador también se hace protagonista-figurante. Pongamos por ejemplo una plaza con un grupo de figurantes “de carne y hueso”, a través de un indeterminado número de tomas y cambiando su posición dentro del conjunto pero siempre mirando hacia un mismo punto de referencia, se casan todas las imágenes en el laboratorio y en la película sale que la plaza “estaba a reventar y no cabía ni un alfiler”.


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Autor: José Manuel Seseña Molina
En este blog también colaboran: Ángel Caldito y Ricardo Márquez.

Notas:
(1) La cuestión de fotos en los rodajes no suele estar permitida y han de hacerse con cierta precaución pues se hace firmar una cesión de los derechos de imagen. Con ello se pretende, entre otros muchos motivos, que no circulen por Internet y otros medios los detalles de la película antes de su estreno ni se comercialicen pues en determinadas circunstancias pueden dar pingües rendimientos económicos a sus autores.
Durante los descansos de los rodajes se pasea un fotógrafo oficial de la productora tomando instantáneas de los figurantes para ser archivadas por sí al repetir alguna escena posteriormente hay que revisar como llevaban la indumentaria, el peinado, aderezos, etc.

(2) Valga de ejemplo la convocatoria que hubo en la sala de la cultura de Boadilla del Monte para realizar la película “Los fantasmas de Goya” a la que acudieron múltiples vecinos de todas las edades.
Los figurantes que estuvieron dispuestos a ser tonsurados recibieron una dieta superior.