domingo, 6 de febrero de 2011

Como llegar a trabajar en el mundo del cine y no morir en el intento

Lo primero que quiero decir es que no había que morir de ningún modo para trabajar en este mundillo de locos, uno podía ser mujer u hombre, podía tener ideas políticas, las que fueran, y también podías ir a misa o no, nadie te preguntaba, lo que si era importante es ser muy trabajador, no tener tiempo para ponerte enfermo (pues nadie te puede sustituir, los puestos son contados y cada uno hace un trabajo especifico), y desde luego no ser idiota. Lo difícil no es llegar, lo complicado es mantenerse.



Estudios Cea. Julio Peña, montador, y nosotros ,sus ayudantes. Año 1960, película "El hombre que perdió el tren", de Leon Klimosvky.

Yo colgué mis estudios a los 16 años, no quería seguir. En aquella época (finales de los cincuenta), era normal que los padres de los que vivíamos cerca de los estudios CEA trabajaran allí (1). Mi padre creo que empezó en los estudios en el año 36, como dibujante y en lo que se llamaba entonces decoración. Se casó y ... a vivir en Ciudad Lineal y de paso a nacer nosotras, mi hermana, tres años antes que yo, en un chalet que estaba en Pilar o Angelita Cavero, y una servidora en “La isla de Gaby”(2).


Montaje en los estudios CEA, 1962.

Antes de decidir que no quería estudiar, yo llevaba un tiempo diciendo que quería trabajar montando películas, la verdad que no tenía mucha idea de lo que esto significaba, pero ya entonces tenía una prima mayor que era ayudante de montaje, mi hermana acababa de comenzar su aprendizaje también, y yo... ¡no iba a ser menos!. Mi padre, había hablado con amigos montadores para que nos acogieran como aprendizas a todas nosotras. Yo fui la última en llegar pues era la mas pequeña, pero cada una en su momento fue admitida por amistad y empezando desde abajo, sin cobrar nada, y desde luego agradeciendo de que nos dejaran “mirar”.



Montadores: José Antonio Rojo y Rosy Salgado, en los Estudios Cea.

Había algunas cosas que teníamos que estar dispuestas/os a renunciar, y es lo siguiente: Vacaciones: ¿Qué es eso?. Horas extras: ¿Queeee?. Cobrar algo llamado “paro”: ¿Queeeeee?. Y desde luego...olvidarse de la vida social. Cuando estabas en una “peli” era algo parecido a entrar en un club donde la vida se resumía a estar dispuesta a trabajar en cualquier momento (noches, domingos y festivos), y en cualquier lugar (desierto, montaña mar, etc...).


Sevilla Films, año 1957. Decorado de Los quince misterios del Rosario, que representa un trozo de Jerusalén .

Yo estuve sin cobrar un duro cerca de un año, y cuando mi ayuda se consideró que podía tener algún valor, el montador con el que yo aprendía me empezó a pagar 75 pesetas a la semana. Recuerdo la alegría que me dio aquel dinero. Lo guardé en un pañuelo al que le hice cuatro nudos y me lo escondí para que no me robaran“mi tesoro” en el tranvía que me llevaba de vuelta a casa. Yo en aquel momento estaba en los Estudios Chamartin y tenía que regresar a la parada 4 donde vivía. La peli que hacíamos era “Un ángel pasó por Brooklyn”, de Ladislao Vajda y el niño Pablito Calvo. Siempre pensé que aquel mi primer sueldo me lo dieron mas que nada porque Julio Peña (montador), era muy amigo de papá, pues yo entonces no sabía nada de nada. Eso sí, siempre estaba dispuesta a ayudar recogiendo recortes de la película o poniendo numeritos en el margen de esta para luego clasificarlos y poder encontrar los trozos que se desechaban por si en algún momento se decidía que había que utilizarlos.


Estudios Moro, año 1970. Con Kirk Douglas y el director Kevin Billington en el set, mi moviola y yo. Película: "The light of the end of the world".

Nunca hubo ningún tipo de discriminación por ser mujer, por otro lado en esta disciplina por lo general éramos mas mujeres que hombres, yo tengo mi teoría del porqué... En mi caso desde luego mi padre nunca hubiera hablado con nadie para que aprendiéramos otras cosas que no fueran montaje, donde al estar en lugares bastante separados de los platós, no teníamos tanto contacto con el resto del equipo. Es decir: maquillaje, peluquería, secretaria de rodaje (las llamadas scripts o continuity girls), secretaria de producción, o actriz, todas estas disciplinas estaban vedadas para mi familia femenina. La masculina (aparte de mi padre) un primo era cámara , otro técnico de sonido, otro doblador... Para estos trabajos había que tratar a gentes que tenían “unas libertades” diferentes al común de los mortales, y el trabajar en los platós de cine directamente y también salir de exteriores...pues podía ser ligeramente ¿nocivo?. Estoy convencida que a los ojos de mi padre en estos posibles empleos acechaban múltiples peligros para las chicas.


Estudios Moro, año 1971. Montaje de "Man in the wilderness".

Aún recuerdo la primera vez que tuve que irme a Almería con una peli americana (ellos, si llevaban a los de montaje de exteriores). Mi padre me dejó en el aeropuerto de Barajas y me dijo: “Esta es la única vez que sales de exteriores, olvídate de hacer cine con los americanos”. No fue así, a partir de entonces y dada la grata experiencia que suponía salir de casa, respirar aire fresco, cobrar dietas magnificas, conocer otras gentes y sobre todo “aprender de los grandes del cine”, me impulsaron a coger todas las películas que me ofrecían de habla inglesa, y tantas veces volví a Almería que fue allí, en un western, donde conocí al ingles Colin Arthur que mas tarde sería mi marido.


Almería montando "Conan el bárbaro" en los bajos del hotel Almerimar, donde estuvimos ubicados durante mas de dos meses con nuestras moviolas y demás parafernalia.

Con él, después de muchos años, me incorporé (siempre aprendiendo desde abajo) a su mundo de los efectos especiales de maquillaje y criaturas fantásticas. Este territorio en el mundo del cine es todavía mas fascinante, si cabe, que el de montaje, por ello no me costó trabajo cambiar. Pero eso... como decíamos en “La historia Interminable”, ... es otra historia.
-.-.-

Autora: Maria Luisa Pino.
En este blog colaboran: Angel Caldito, José Manuel Seseña y Ricardo Márquez.

Notas:
1 La Ciudad Lineal seguía siendo considerado un lugar para vacaciones y fines de semana. Las únicas industrias que se podían considerar como tales eran la Cea y Femsa en la García Noblejas. Muy pronto crecerían muchas industrias junto a la avenida de América y Garcia Noblejas.
2 Antes a este chalet se le llamaba “La casa de cristal” pues en el segundo piso tenía una cristalera muy grande, no sé si para tomar el sol.