martes, 13 de marzo de 2012

Los estudios de cine y sus jardines I

En los estudios CEA, de Madrid, papá contaba que...


Pasaban muchas cosas, y las más peregrinas, posiblemente por ser  lejanas en el tiempo eran las más curiosas, como cuando...

En los albores del cine español, allá por el año 36, en los estudios CEA se rodaba “Morena Clara” dirigía Florian Rey y su mujer, Imperio Argentina, era la protagonista. Entonces había problemas con la electricidad; la luz se iba y venía a su antojo y muchas veces había que rodar por las noches  cuando el suministro eléctrico era más estable. Una de esas noches que estaban trabajando, en el decorado había colgados unos cuantos jamones y chorizos como parte de la ambientación y ocurrió que estando en medio de la preparación de un plano,  la luz se fue. Al cabo de  unos diez minutos volvió la electricidad, pero la decoración ya no era la misma y no tenía continuidad de escenas con lo rodado anteriormente. Los jamones y los chorizos habían desaparecido y no los localizaron nunca mas...

Imperio Argentina en “Morena Clara”

Era una época en la que había bastante necesidad y la vista de las viandas fue  una tentación imposible de evitar. Aquella noche hubo que suspender el rodaje hasta el día siguiente, que se reanudó después de comprar nuevamente los embutidos.

Este inconveniente con  la electricidad se alargó en el tiempo ya que siguió así, después de la guerra, durante años, porque había restricciones. Por ello, era perfectamente normal que además de los rodajes, también los equipos de montadores, que no tenían por qué hacer los mismos horarios, también trabajaran durante la noche, especialmente cuando había que terminar con prisas, el montaje y la sonorización de cualquier película. Esto de las prisas siempre ha sido, es y será  inherente al mundo cinematográfico, ya que cuando se finaliza una película, el productor deja de tener empleados y por tanto, no hay más sueldos que pagar...

Volviendo a aquellos tiempos...El Sr. Pino contaba que en 1948, vino Jorge Negrete a rodar “ Jalisco canta en Sevilla”. El revuelo que se organizó en las inmediaciones de los Estudios CEA, de lo que hoy día llamaríamos “fenómeno fan” fue tremendo. Las mujeres enloquecidas lo medio desnudaron en Arturo Soria, justo antes de entrar a los estudios, los cuales tuvieron que cerrar a cal y canto para que no lo ¿violaran?. Aparentemente, en su paroxismo, llegaron a  arrancarle  los botones de la (con perdón) bragueta.

En esta película tenía un papel Carmen Sevilla, que era entonces una joven actriz  de la cual mi padre estaba enamorado, o al menos eso es lo que parecía, pues siempre estaba hablando de ella...Con el tiempo, y siendo yo una niñita, me la  presentó en los jardines de los estudios CEA. Yo la miré embobada desde mi pequeñez, y empujada por mi padre, aproveché para pedirle una foto, que ella me dió  con su autógrafo. La foto la perdí hace tiempo, pero recuerdo perfectamente que estaba  ¡tan guapa! envuelta solamente en un mantón de Manila... Era una foto sexy en aquella época.

Carmen Sevilla y Jorge Negrete en  “Jalisco canta en Sevilla”

Curiosamente, hace unos años, cuando Carmen presentaba “El cuponcito” estuve charlando con ella. Estábamos en Tele 5, los antiguos Estudios Roma, en la sala de maquillaje, ella estaba esperando a que la llamaran al plató; yo, que entonces trabajaba en efectos especiales, había terminado la caracterización de algún famoso. A Carmen le interesó nuestro trabajo, insinuó que le encantaría que le hicieran alguna vez una trasformación y preguntó sobre las dificultades, etc...Se lo expliqué, un poco por encima, pero me quedé con  ganas de decirle también, que ella había sido el amor platónico de mi padre, y que muchos años atrás, a la salida del colegio, me había dado una foto y un beso, y que en aquel entonces estaba   rodando en la  CEA “El sueño de Andalucía”...

En el año 56 llegó a Madrid, Brigitte Bardot . En los estudios rodaban los interiores de “Los joyeros del claro de luna”, los exteriores los harían más tarde en Torremolinos. El impacto de su presencia, entre los españolitos de entonces, fue total. A pesar de ser gente de cine (a los que se suponía “más modernos”), quienes tuvieron la suerte de conocerla en vivo y en directo, papá contaba y no paraba, de la impresión que causó a todos ellos. Y no era para menos.

Fotograma de “Los joyeros del claro de luna” con  B.B. y Stephen Boyd

En la CEA había una piscina para uso exclusivo de las películas que por cualquier circunstancia tuvieran que utilizarla; estaba pensada para rodar planos bajo el agua y para ello contaba con un cuartito anexo   a dos metros de profundidad y al que se bajaba por una escalerita; un vidrio dividía el pequeño recinto de la piscina y desde aquí se rodaba lo que ocurría bajo el agua. Pero en este caso no se utilizó  para este fin.  Era verano, hacía calor y a B.B. se le antojó bañarse en la piscina.

Nadie se lo podía negar y hubo que limpiar y cambiar el agua para dejarla en condiciones de uso. Cuando todo estuvo más o menos en orden, “Ella”, llegó  envuelta en un albornoz, y decidió tomar el sol español, que era radiante, y perfecto. Se quitó el albornoz  y se tumbó en las baldosas, ¡ TOTALMENTE DESNUDA!.

Y de esta guisa siguió tomando el sol  diariamente. Solo había un pequeño detalle que no debo omitir. Parece ser que llevaba una especie de triangulo de “esparadrapo” (así lo definía papá) puesto “ahí” y nada más.

La piscina de los estudios CEA

Sin duda, fue una precursora de lo que más tarde sería llamado “tanga”. Pero para aquel entonces, aquello fue muy fuerte y los días o semanas que duró, fueron los de más movimiento que se recuerda de personas (hombres) yendo de un lado al otro de los jardines del estudio sin motivo aparente, y en sus pasadas por la orilla de la piscina, ocurría que a alguno se le torcía un pie, al otro se le caía lo que llevaba en las manos, los carpinteros perdían las herramientas entre las plantas y otros esperaban a alguien que nunca llegaba, mirando el reloj...Y todos, absolutamente todos, marchaban despaaaaaacio hacia ningún lugar. 

Mitad derecha de los estudios. Al fondo el restaurante, a la derecha: entrada a recepción; siguiente puerta: botiquín de urgencias; últimas dos puertas; sala y cabina de proyección. Segundo piso: salas de decoración que anteriormente fueron montajes. Al otro lado (izquierda) estaban los despachos del estudio. Justo esta foto recoge la mitad de los edificios de CEA.

Los que hemos conocido los Estudios CEA, (en mi caso desde que nací)  nos podemos dar perfecta cuenta del trasiego extra que por motivo de B.B. había en aquel jardín y todo ello sin que despertara muchas sospechas, puesto que para  ir a los platós se pasaba por el jardín, también para ir al restaurante y a las salas de proyección, a decoración, oficinas, etc. Y la piscina, estaba allí, en medio de todo...para gozo ( en este caso) de los españolitos de aquellos años.

Pino (decoración) L. de la Peña (dirección) Eustaquio y Arnall (sonido)

En esta piscina, y en un invierno de los de antes, que cuando nevaba lo hacía durante días y días, una tarde noche alguien tomó un buen baño muy  a su pesar. Era un extranjero que junto con otros cuantos, habían visitado los estudios para decidir si les convenía alquilarlos, para el rodaje de la película que tenían en preparación. La luz ya era escasa y este hombre (según contaba mas tarde) pensó que aquello era una pista de patinaje y quiso probarla. A los pocos pasos el hielo que cubría la superficie se abrió tragándose al inconsciente. Lo “pescaron” entre varios después de pasar grandes apuros...

A un lado de los jardines, en el margen derecho, había un edificio de dos plantas. En la de arriba estuvieron ubicados las salas de montaje hasta finales de los cincuenta,  justo encima de una sala de proyección, de la enfermería y de una de las tres entradas a los estudios, más tarde, y por motivo del ultimo incendio (la película era altamente inflamable) decidieron trasladarlos detrás de los edificios principales, a una zona alejada  lindando con el campo. En este ultimo fuego hubo heridos  y mas de una pierna rota, de las montadoras que no tuvieron más opción que la de  arrojarse a los jardines para huir del violento incendio.

No recuerdo aquel acontecimiento, solo lo conozco  a través de lo que contaban mis padres, y también por una prima mía montadora que estaba allí, con lo cual, a mí este jardín siempre me ha producido buenas vibraciones y preciosos recuerdos, puesto que desde que tenía dos o tres años  robé las flores de sus macizos para ponérmelas en el pelo, he correteado por allí y hasta me he bañado en la piscina algún domingo que otro, cuando el estudio estaba cerrado al trabajo diario.

Mamá y sus niñas en los jardines de CEA   
 
Los Pinos vestidos de salmantinos. En la entrada del restaurante de los estudios

Aprovechando un decorado bonito

Luego estaba lo de mi primera comunión, las fotos me las hizo en estos jardines el Sr. Novoa, fotógrafo de CEA, y allí estoy, tan modosita, con carita de niña buena...y con mi vestido blanco de tercer uso, ya que primero había sido de mi hermana, luego de una prima y por último, lo llevé yo, con unas flores que fueron añadidas a la falda para que pareciera otro. Solo así, dejé de protestar por aquellas herencias que teníamos las pequeñas...También me hicieron fotos de aquel “evento” en un decorado interior, un salón fastuoso de no se qué película...Y las de toda la familia vestidos con trajes regionales, que nos prestaban del guardarropa del Estudio y que Novoa de nuevo nos hacía buscando el mejor lugar del jardín.

Aquí además, los empleados de la CEA, se ponían de acuerdo, sobre cuando hacer la  próxima excursión por la sierra y alrededores de Madrid y cuantos íbamos a ser. Se esperaba a que el autobús del Estudio no tuviera ningún rodaje de exteriores y si estaba libre, la dirección lo prestaba a sus trabajadores y familiares los días festivos.  Desde este lugar salían los padres “currantes” con toda la chiquillería (entre las que estábamos mi hermana y yo) a la excursión prevista. Eran unos tiempos, los cincuenta, en los que estas cosas eran muy valoradas, ya que nadie o casi nadie disponía de coche propio y no era usual tener este tipo de privilegios.

De excursión  en algún lugar de la sierra madrileña              
                                                                   

Jugando a la gallinita ciega
             La hora de la tortilla y los filetes empanados y por supuesto la bota de vino

También en estos jardines, los técnicos y artistas se topaban unos con otros, pues ocurría que se podían estar rodando dos o tres películas al mismo tiempo, y se hacían corrillos y se hablaba de cómo iban los rodajes  etc. En aquel entonces, los que pertenecían al mundo peliculero, eran como una gran familia y cuando se encontraban, solían cambiar impresiones, e información de cuando comenzaba a rodarse tal o cual película, quien era la productora, etc y así se enlazaban los trabajos actuales con los siguientes.

Con los años, este jardín siguió estando presente en mi vida.  Allí papá me presentó al montador que aceptaba tenerme de aprendiz de montaje. Y también allí, aquella mañana, justo antes de conocer al que sería mi jefe, el director del estudio, Lucas de la
Peña, me susurró al oído que se me caían las medias, y que me las debía estirar antes de que me presentaran a nadie. ¡Yo acababa de dejar los calcetines en casa y me estrenaba con esto de las medias!...

Mas tarde, mi primer contrato real como auxiliar de montaje, me lo ofrecieron allí también. Yo estaba trabajando para Julio Peña, montador, sin contrato, cosa normal en aquellos tiempos, y pasaba por los jardines cargada de cajas de película que llevaba a la sala de montaje, un jefe de producción  me paró y preguntó cuanto estaba ganando a la semana en aquel momento, y me dijo que él, me daría cien pesetas mas, si me incorporaba a su película. Buscaba alguien para ayudar al equipo italiano de “El coloso de Rodas”. Lo consulté con mi actual montador y este me dejó marchar sin mayor problema, era amigo de Manolo Pérez y todos se ayudaban. Como dije anteriormente, en estos jardines  se encontraba trabajo sin buscarlo.

Rafael Gil (director) dando instrucciones a un romano en la película “El beso de Judas”

Plantel de figuración de “Lola Montes”.  Año 1944. Foto del libro: "Los estudios cinematográficos españoles”, de Jesús García de Dueñas y Jorge Gorostiza. 

Ha habido otros jardines de Estudios de cine en mi vida, pero ninguno con el sabor y el bullicio de los de la CEA. Si acaso, los segundos que recuerdo con cariño eran los de Sevilla Films.

Pero eso ... Será la historia siguiente.
-.-.-

Autora: Maria Luisa Pino 
En este artículo han colaborado: Angel Caldito, José Manuel Seseña y Ricardo Márquez.

Notas:
-Los joyeros del claro de luna, cuyo título original francés es Les Bijoutiers du clair de lune, 1958
Dirigida por Roger Vadim, marido de Brigitte Bardot y posteriormente de Jane Fonda.
Algunos actores españoles aparecen en papeles secundarios como Fernando Rey, José Nieto, Maruchi Fresno, Xan Das Bolas y José María Tasso.
Argumento:
Ursula, (Brigitte Bardot)  viaja desde el convento  francés donde había sido educada para iniciar una nueva vida en el sur de España, con su tío el Conde Ribera y su tía Florentina. A su llegada se topa con una tragedia: Lamberto, (Stephen Boyd),  un joven del pueblo, convencido de la responsabilidad del conde en la muerte de su hermana, se debate con  él y finalmente lo mata en una pelea, viéndose obligado a huir del pueblo. Ursula, cautivada por la belleza y la fuerza de Lamberto le sigue en su huida.
Paradójicamente la censura permitió el rodaje del film en Torremolinos y otros lugares, pero prohibió su exhibición en España, donde permanece inédita.
-Morena Clara, 1936
Dirigida por Florian Rey- cuyo verdadero nombre era Antonio Martínez del Castillo-.
Argumento:
Tras ser sospechosos del robo de un jamón, los hermanos Trini y Regalito, gitanos, son llevados ante la audiencia de Sevilla. Allí serán acusados por un severo fiscal que, sin embargo, no podrá evitar enamorarse de la guapa joven.
Es curiosa la coincidencia que nos relata Maria Luisa con el argumento del film.
En esta producción, en los títulos de crédito, aparecen el fotográfo-foto fija Manuel Novoa y el dibujante-rotulista José Pino.

2 comentarios:

  1. Esos Salmantinos!!! Gracias Marisa! Sami.

    ResponderEliminar
  2. Nueva foto añadida: Mitad derecha de los estudios. Al fondo el restaurante, a la derecha: entrada a recepción; siguiente puerta: botiquín de urgencias; últimas dos puertas; sala y cabina de proyección. Segundo piso: salas de decoración que anteriormente fueron montajes. Al otro lado (izquierda) estaban los despachos del estudio. Justo esta foto recoge la mitad de los edificios de CEA.

    ResponderEliminar

Deja tu comentario, para mejorar, corregir, pedir más información,.... Puedes utilizar una de las cuentas, o la opción Nombre/URL. Pon tu nombre y escribe el comentario. Si utilizas anónimo, pon tu nombre en el comentario. Los comentarios pueden estar moderados.