domingo, 19 de febrero de 2012

“Furia de Titanes” (2/2) y fin


Entre los meses de Julio y Agosto del 79, regresamos de California. Volvimos directamente a Londres, con los días justos para recoger a Kraken de casa y llevarlo a Malta para rodar sus planos en la isla de Gozo. Allí, donde el mar es traslúcido y bellísimo.

Sin deshacer maletas, añadiendo materiales y cualquier elemento que pudiera ser necesario, fuimos metiendo en el auto caravana todo lo que cabía y mas. Teníamos dos Kraken, uno de medio cuerpo y el otro entero en toda su dimensión. El incompleto se usaría según conveniencia de los planos a rodar en tierra y el otro era el que tenía su actuación dentro del mar. Nosotros llevaríamos el grande en la caravana, y producción se encargaba del traslado del otro. ¿Por qué nosotros cargábamos con el monstruo?. Pues porque era el “hijo queridísimo” de Colin Arthur, lo había parido y no quería desprenderse de él. Otra razón era porque esto nos daba pie a llevar la casa rodante que  nos iba a dar autonomía para ir a nuestro aire siguiendo los pasos de la película.

La ventaja residía en no tener que esperar a que nos trasladaran de localización o de país junto con el resto de los técnicos, cosa en lo que sueles perder bastante tiempo,  sobre todo cuando hay un grupo tan grande de gente, de materiales y equipos varios. Así, mientras los otros andaban perdidos por las aduanas nosotros recorríamos en plan turista los lugares por donde pasábamos y siempre fuimos los primeros en llegar a la próxima localización.

Kraken en Malta viajando en el techo de la caravana

El primer destino era Italia. De primeras a Kraken lo pusimos dentro del auto caravana; la cabeza encima de la cama ubicada sobre el conductor, el resto del cuerpo atravesando  el pasillo, y con la cola  terminando dentro del cuarto de baño. Esto fue por lo de la lluvia inglesa, para que no se mojara, pero mas tarde en Italia lo sacamos fuera, porque la verdad, es que yo estaba harta de dormir debajo de la barriga del bicho mientras él, tan ricamente, iba en la mejor cama. Decidimos ubicarlo encima del techo de la caravana y desde entonces lo trasladábamos de un sitio a otro allí, bien atadito y con una manta cubriéndole para reservar en lo posible su integridad y su timidez, ya que durante el viaje, la sorpresa y el cachondeo de la gente cuando lo descubría fue infinito.

En Roma, la película, ya llevaba un tiempo rodando y aquí, Colin, se incorporó al equipo de maquillaje pues había mascaras y efectos varios que pertenecían a este departamento y que eran de su incumbencia, por otro lado también  hacían falta mas manos para poner pelucas, barbas, etc.; hasta que llegara el rodaje de Kraken, con lo que siguió ayudando en maquillaje siempre que no tenía un trabajo mas especifico de efectos especiales que preparar.

Paestum, templo de Neptuno

Palinuro - Colin modelando

De Roma fuimos a la costa de Amalfi. Esta parte de Italia fue griega en su momento y conserva muchas ruinas en muy buenas condiciones. En Paestum hay un templo de Neptuno donde se rodaron varias secuencias. Estuvimos recorriendo y rodando en la zona unas cuantas semanas. En Palinuro,  vivíamos en la caravana los tres, Kraken y nosotros, en un camping a la orilla del mar muy cercano al rodaje. Escogimos el lugar porque era muy bello y como teníamos nuestro pisito rodante, decidimos quedarnos allí y no ir a los hoteles con el resto del equipo tal como lo hacíamos otras veces.

Para mí era como estar de vacaciones, yo no trabajaba, seguía siendo “la mujer de” pero en este caso lo llevaba algo mejor que en Méjico, no me sentía tan aislada, puesto que a varios de los técnicos ya los conocía de otras películas rodadas en España y en las que coincidimos cuando yo estaba en montaje. También había “otras esposas” a las que me presentaron oficialmente: la de Ray Harryhausen y la de Ted Moore, (Ray era el productor y responsable de Efectos Especiales en su variedad de “stop motion” y Ted el cameraman). Esta entrada en su “sociedad” fue hecha gracias a que yo no era la “novieta” de turno que aparece por un rato, se marcha y luego viene otra. No señor, yo estaba casada y ya pertenecía a su respetable gremio.

La verdad es que fueron muy cariñosos conmigo sobre todo Ray, porque me conocía de Madrid, de “Simbad y el ojo del tigre” película suya rodada en Estudios Verona y en la que yo estuve en montaje. Nunca olvidaré lo que dijo cuando supo que nos habíamos casado  “Colin, Congratulations. You finally have made a lady of her”. Para mí esta frase era muy peculiar, ya que si se traduce literalmente, parece mas bien un insulto “La has convertido en una señora”, pero para nada es ofensivo en inglés, es una manera de aprobar el que no seas una más en la vida de crápula de un tío.

Ray y Marisa en Málaga.
De todos modos, a mí no me ponía en absoluto estar sentadita en un rodaje al lado de señoras haciendo punto y charlando de maridos e hijos, por lo que me escabullía de su presencia por muy amables que fueran. Yo era feliz cuando podía ayudar en lo que se presentaba.
Una vez tuve que comprar carne para el rodaje del día siguiente. Me fui al pueblo y en la mejor carnicería compre dos kilos de solomillo, luego en nuestra casa caravana Colin preparó la cabeza ya cortada de Medusa, con sus serpientes y el mecanismo que las movía, también le puso trozos del solomillo colgando del cuello y el resto nos lo zampamos con un invitando del equipo de cámara. Al otro día Perseo, orgulloso alzaba triunfante su brazo con la cabeza de Medusa y los restos colgantes de solomillo sanguinolento.

Perseo con la cabeza de Medusa

Hubo otro trabajo que preparó  Colin y en el que estuve cotilleando lo que hacía, puesto que para entonces empezaba a pensar en aprender lo de los efectos de maquillaje.

Fue la secuencia de las brujas ciegas de Estigia, a las que Perseo les pregunta como vencer al Kraken, etc. Estas mujeres tienen el rostro difuminado en la película, por lo cual, se les cubrió cara y cabezas con una capa muy fina de látex, encima se les añadió las  pelucas y de esta manera se consiguió el efecto pedido. Como las pobres no veían en absoluto, para que no se mataran durante el rodaje, les hicimos unos agujeritos diminutos en el látex, alrededor de donde estaban los ojos y de este modo, tuvieron algún tipo de referencia al moverse por el decorado.

Las tres brujas de Estigia

Días después nos fuimos a Positano. Allí casi todas las noches, solíamos ir a cenar con algún que otro compañero, Harry Hamlin  (Perseo) era unos de ellos. Lo recuerdo como un chico discreto, serio y casi siempre con su guión bajo el brazo, estudiando su papel siempre que podía. Hubo un fin de semana que lo perdimos la pista, no vino a cenar, al lunes siguiente sí apareció. ¿Dónde estuviste? Te hemos echado en falta... Nos miró dudando que contestar. Estábamos solamente tres personas sentadas en la mesa con él; Colin, un ayudante de maquillaje y yo. “Estuve en Londres”.

¿En Londres? A los tres nos parecía absurdo ir un fin de semana allí cuando había estado rodando en aquel lugar durante un tiempo y no hacía tanto. Nos miró receloso de nuevo. “Estuve a ver una persona, pero no os diré el nombre”.

Entonces caímos en la cuenta de lo que pasaba, y nos dimos por enterados de que los rumores que corrían eran ciertos.

Ursula Andres junto al resto de dioses

Perseo (Harry) conoció en el rodaje de Londres a Afrodita (Ursula Andres) y se gustaron, Afrodita le tiró los tejos insistentemente (se le estaba pasando el arroz y quería  ser madre) y...¿Quién en su sano juicio diría que no? Resumiendo, presuntamente el hijo de ambos fue encargado en aquel fin de semana.

Ellos llevaron este enamoramiento con la máxima discreción y solo con el tiempo y los hechos salió todo a la luz (nunca mejor dicho) y esto sería unos cuantos meses después de terminada la película. No recuerdo si llegaron a vivir juntos alguna vez. El hijo vivía principalmente con su madre en Europa, el padre en U.S.A. y lo tenía en vacaciones como era pertinente. Ahora “el niño” debe tener algo mas de treinta años.

Ursula Andres, su hijo Dimitri y Harry Hamnlin

Al cabo de algunas semanas abandonamos la costa de Amalfi y nos fuimos a Malta. El paso de las aduanas con nuestro “Kraken” viajando en el techo del auto caravana, fue siempre divertido. En general a los aduaneros les importaba mas el cotilleo del monstruo que transportábamos que cualquier otra cosa que pudiéramos ocultar, lo cual nos dio pie para que al regreso pudiéramos pasar “cosas” que en teoría no se admitían de un país a otro (hay que recordar que hubo una época, no tan lejana, en que el paso fronterizo era algo serio). Especialmente los italianos se partían de risa y nos hicieron múltiples preguntas... Los de Malta, ya eran mas serios, pero aun así, tampoco nos chequeaban y nos hacían pasar rápido los tramites aduaneros.

En La Valeta, estuvimos poco tiempo. Aquí, dejamos a parte del equipo rodando y nosotros, nos fuimos a la isla de Gozo donde estaba programado el trabajo de nuestro Kraken. Éramos un mini equipo: Dos o tres personas de cámara, varios buzos, un barquito pequeño alquilado con su gente y poco mas.

Medio Kraken, Colin y submarinista

Kraken completo

Fueron unas dos o tres semanas en el mar. Kraken tenía que salir desde la profundidad de sus aguas y llevarse a la princesa con él. Se rodaron muchos planos bajo el agua y fue bastante complicado, pero con la ayuda de los buzos se consiguió hacer trabajar al bicho como estaba previsto. También se hicieron planos de Kraken  asomando entre las rocas, pero estos planos nunca se montaron. Ya he dicho que a Ray le gusta mas utilizar sus miniaturas que los tamaños reales y como era su película,  puso lo mas que pudo del Kraken pequeño rodándolo en stop motion, cosa que le llevaba a estar meses y meses encerrado en su casa “jugando” con sus muñequitos una vez terminado el rodaje principal.

Ray Harryhausen con parte de sus miniaturas de stop- motion

Ray Harryhausen con la cabeza de Medusa de tamaño normal

Aprovechando que estábamos allí, rodamos otros planos del dios Poseidón en la profundidad del mar y saliendo mas tarde a la superficie. Aquí hubo un pequeño problema que resolver. Al tal Poseidón había que caracterizarle con luengas barbas blancas y cabellos largos. En la primera inmersión perdió la barba y la peluca, pues el agua despegó toda la pelambrera. ¿Que hacer para no perder de nuevo tanto pelo añadido? Los pegamentos normales de maquillaje no resistían el trajín de un rodaje dentro del agua. Así que la solución era “Super glu”, no había otra. Colin se hizo una prueba así mismo en su piel, y como no quedó en carne viva cuando se arrancó la prótesis... pues le dijimos al actor lo que había y con su consentimiento se le pegó todo aquello del único modo posible. El trabajo se hizo y el actor no nos puso ninguna demanda a pesar de perder algo de su piel en el invento.

Poco a poco el trabajo de Colin había llegado a su fin. El resto del equipo principal, seguían trabajando por otros lugares. Nosotros, regresábamos a casa. En aquellos momentos, el hogar estaba en Londres y hacia allí emprendimos el viaje de vuelta, despacio, parando en cualquier lugar que nos apetecía y haciendo turismo a nuestro aire, puesto que al igual que los caracoles, nuestra “casita”venía con nosotros.

¡Ah! También regresaba con nosotros nuestro Kraken, el que tenía solo medio cuerpo, y al que ubicamos en el cuarto de baño y metimos dentro de la bañera, donde podía viajar feliz, sin problemas. El resto de la caravana iba llena de “porquerias”, restos de trabajos y materiales, mas algunas compras de antigüedades que habíamos hecho en Malta. De Malta fuimos en barco hasta Italia, de aquí pasamos a Suiza y luego a Francia, y desde aquí cogimos otro barco que nos llevaba al puerto mas cercano de Londres. Eso sí, cogimos el ultimo ferry que llega a Inglaterra tarde, muy tarde en la noche y con el único fin de coger a los aduaneros un poco dormidos y así no tener que declarar las  compras.

En el ferry hicimos amistad con una pareja de mochileros que viajaba a Londres y a los cuales les prometimos admitirles en nuestro coche caravana y llevarles con nosotros hasta Londres y pasar lo que quedaba de la noche en nuestra casa.

No recuerdo que hora sería, pero seguro que mas de las doce cuando llegamos a puerto. Aquí y hasta que salen todos los vehículos del barco pasa una hora minino, con lo cual hacia las dos de la madrugada estábamos pasando la aduana inglesa.

El funcionario de turno nos pidió aparcar y después de inspeccionar nuestros pasaportes preguntó si llevábamos vino o licor. “Traemos dos botellas de vino por persona y una de licor, ¿No es ese el máximo permitido?”  Preguntó Colin cándidamente, aunque se sabía al dedillo lo que era legal y lo que no, y de ahí que cogiera a los dos mochileros para tener mas opciones de pasar seis  botellas extra...  “Desde luego, y... ¿Qué mas tienen ustedes que confesar?”. El tono del  aduanero era irónico. “Nada, nada que confesar” “¿Puedo echar un vistazo dentro de la caravana?” “Por supuesto, pase”.
 Aquel hombre vestido de un impecable azul marino, entró por la parte delantera del vehículo y saltando obstáculos, como moldes y sacos de escayola mas un montón de chatarra, intentó abrirse camino por el pasillo hasta que llegó al cuarto de baño. Los mochileros iban sentados en primera fila y yo estaba acostada en la cama grande que hay encima del conductor, por lo que mi campo visual era absoluto. Para cuando se detuvo en la puerta del cuarto de baño, ya estaba cubierto de polvo blanco y su aspecto había dejado de ser pulcro. Aún así, sin perder la compostura, preguntó. “¿Puedo abrir la puerta?”

Por supuesto que la podía abrir y entrar... La luz era muy tenue, solo la que llegaba desde el aparcamiento, pero suficiente. El hombre aquel echó una ojeada, las cortinas del baño las teníamos corridas y servían de sujeción junto con la bañera, al casi dos metros del medio Kraken. Las descorrió de un golpe seco y en el mismo segundo, el monstruo le cayó encima. No emitió un ¡ay! ni ningún otro sonido, su cara, estaba blanca como la pared, tal vez por el susto, tal vez por el polvo de escayola...No lo sé. Cuando se repuso, se quitó de encima como pudo a Kraken, lo colocó en su sitio y volvió a cerrar las cortinas de plástico. “Pueden ustedes seguir” Y salió del vehículo sin mas.

Marisa, Kraken y Colin

Este episodio lo recuerdo como si hubiera ocurrido ayer, aquello de la flema inglesa es real como la vida misma, y la diferencia de pasar una aduana en Italia, Malta, o Francia,  era infinita. Las bromas, o la curiosidad con la que acogieron a Kraken y a nosotros en cualquiera de estos países, era incomparable entre sí, tanto como pasar la aduana española o la alemana y puestos a diferenciar, no digamos lo que ocurría al pasar desde el Check Point Charlie a la llamada (¡Que ironía!) “Republica Democrática  Alemana” cuando el muro de Berlin estaba en pie...Aquello si que era entrar en una película de terror...

Pero eso...Es otra historia.
-.-.-

Entrega anterior.

Autora: M. Luisa Pino.

En este artículo han colaborado: Angel Caldito, José Manuel Seseña y Ricardo Márquez.